María Claudia Tarazona relata el momento más desgarrador con su hijo tras atentado a Miguel Uribe
Tarazona narra escena desgarradora con su hijo tras atentado a Uribe

María Claudia Tarazona revela el instante más doloroso con su hijo tras el ataque a Miguel Uribe

María Claudia Tarazona, viuda del senador Miguel Uribe Turbay, compartió públicamente uno de los momentos más difíciles que enfrentó junto a su pequeño hijo Alejandro, de apenas cuatro años, después del atentado que sufrió el político el 7 de junio de 2025 y que finalmente causó su muerte dos meses más tarde.

La explicación imposible a un niño de cuatro años

En una entrevista con Eva Rey para el programa 'Desnúdate con Eva', Tarazona confesó que el instante más duro fue cuando tuvo que explicarle a su hijo lo ocurrido. "Tenerme que agachar, mirar a Alejandro a los ojos y decirle: a tu papá un joven muy malo le disparó en la cabeza y está en la clínica y está muy mal", relató con emoción contenida.

Según explicó la esposa del fallecido senador, aunque su hijo no comprendía completamente la dimensión del suceso ni su contexto político, sí entendía perfectamente lo que significaba un disparo en la cabeza. "No entiende el significado, no entiende la dimensión ni el contexto, pero un niño de cuatro años entiende lo que hace un disparo en la cabeza", afirmó con claridad.

La decisión de llevar al niño a la clínica

Un mes después de que Miguel Uribe permaneciera hospitalizado en estado crítico, Tarazona tomó una decisión crucial junto con la psicóloga especializada en duelo que atendía a Alejandro. Después de consultar con el equipo médico de la Fundación Santa Fe de Bogotá, donde el senador recibía atención hasta su fallecimiento el 11 de agosto, decidieron que era momento de que el niño viera a su padre.

"Decidimos que era un momento para que él viera a su papá y entender, contextualizar lo que estaba pasando", explicó Tarazona sobre esta determinación que buscaba ayudar al pequeño a procesar la situación.

El encuentro en la Unidad de Cuidados Intensivos

El emotivo encuentro ocurrió en la UCI, donde se encontraba el doctor Fernando Hakim, neurocirujano encargado de las intervenciones al senador. Tarazona recordó que Miguel Uribe estaba profundamente sedado y el ambiente era de un silencio absoluto.

Alejandro entró a la habitación, recorrió con la mirada la camilla donde yacía su padre, lo observó detenidamente, le tocó la mano y le dio un beso. Luego, en un gesto que conmovió a todos los presentes, el niño se dirigió al médico y preguntó: "Doctor, ¿le puedo dar un beso y un abrazo a mi papá que lo tengo guardado hace mucho tiempo?".

Una escena que conmovió hasta al médico experimentado

Tarazona describió que incluso el doctor Hakim, acostumbrado a enfrentar situaciones críticas y de vida o muerte, no pudo contener las lágrimas ante la escena. El pequeño abrazó a su padre y permaneció así por unos instantes, en un contacto físico que buscaba transmitir todo el amor acumulado durante la separación forzada.

Después de este abrazo, Alejandro le aplicó crema en las manos a su padre, como si intentara cuidarlo en su estado de vulnerabilidad, y finalmente salió de la habitación.

El contraste desgarrador entre el padre activo y el paciente inmóvil

Al reflexionar sobre este momento, Tarazona expresó con voz quebrada: "Ver a Alejandro abrazar a un papá que cantaba, que tocaba piano, que jugaba ajedrez, que era deportista, que era su profesor de golf, en una cama sin poderse mover, recibiendo un beso y un abrazo de su hijo de 4 años, eso es profundamente desgarrador".

Este testimonio no solo revela el dolor personal de una familia destrozada por la violencia política, sino que también humaniza las consecuencias de los atentados que trascienden las víctimas directas para afectar profundamente a sus seres queridos, especialmente a los más pequeños que deben enfrentar pérdidas y situaciones traumáticas a edades tempranas.

La historia de María Claudia Tarazona y su hijo Alejandro se convierte así en un recordatorio potente del costo humano de la violencia en Colombia, mostrando cómo las familias deben navegar por duelos complejos mientras intentan proteger la inocencia de los niños en medio de circunstancias devastadoras.