Mujeres desplazadas lideran la primera guardia afro urbana de Colombia en Cali
En el oriente de Cali, específicamente en el sector de Llano Verde, una de las zonas más afectadas por homicidios en la ciudad, ha surgido una iniciativa histórica: la primera guardia afro urbana de Colombia. Esta organización, compuesta principalmente por mujeres desplazadas y víctimas del conflicto armado, representa un esfuerzo comunitario para mediar en conflictos, proteger a los jóvenes, preservar la cultura del Pacífico y cuidar a toda la comunidad.
Un grito de resistencia en medio de la violencia
Las integrantes de esta guardia se reúnen en una cancha de cemento en Llano Verde, donde entonan su himno con convicción: "¡Guardia! ¡Afro! ¿Quiénes somos? ¡Raíz, fuerza y resistencia!". Frente a este espacio se levanta el conmovedor mural y monumento "de los cinco", que recuerda a jóvenes del barrio asesinados en agosto de 2020. Cada placa cuenta fragmentos de sus vidas truncadas, un recordatorio constante de la violencia que azota esta comunidad.
Las estadísticas son alarmantes. Según investigaciones del Observatorio de Seguridad de la Alcaldía Distrital y el Centro Baobab, en Cali la probabilidad de que una persona afrodescendiente sea asesinada duplica la de alguien de otra etnia. Además, cuatro de cada diez víctimas afro no alcanzan los 25 años, un fenómeno que se ha denominado "afrojuvenicidio". En barrios del oriente como Llano Verde, Mojica y Potrero Grande, este patrón se repite constantemente.
Orígenes y propósito de la guardia afro
La guardia afro nació en 2024 como iniciativa de la Asociación Colombiana de Afrocolombianos Desplazados (Afrodes). Su propósito fundamental es cuidar la convivencia, proteger la cultura ancestral y buscar la paz en barrios donde la guerra parece haberse instalado permanentemente. Según registros del colectivo, en Llano Verde han sido asesinadas más de 350 personas desde 2014.
Erlendy Cuero Bravo, una de las líderes de la guardia, explica el origen del proyecto: "Nosotras decidimos, en una conversa, trabajar para cuidar nuestras prácticas ancestrales. Porque el territorio se mueve con nosotras: somos el territorio". Erlendy, desplazada hace 26 años desde Buenaventura donde asesinaron a su padre, hoy es abogada y madre de dos hijos.
La idea surgió en un "comadreo", esa forma ancestral de cuidado entre mujeres del Pacífico donde se apoyan mutuamente en momentos difíciles. "De donde yo vengo no había Policía ni Ejército. Mi abuelo era inspector nombrado por la comunidad. Las normas y las sanciones las decidía la gente", relata Erlendy, destacando la importancia de la autogestión comunitaria.
Composición y funcionamiento de la guardia
La guardia está conformada por 31 mujeres y 5 hombres, en su mayoría madres cabeza de hogar que decidieron organizarse para proteger a los jóvenes del barrio de la violencia y el reclutamiento por economías ilegales. Visten overoles beige, sombreros y portan bastones decorados con tejidos en los colores de la bandera de Cali, aunque aseguran que nunca han tenido que usar estos bastones para la fuerza.
Sus funciones incluyen:
- Mediar en conflictos domésticos y vecinales
- Acompañar reuniones y eventos culturales de colectivos afro
- Promover el diálogo entre vecinos en riesgo de violencia
- Garantizar seguridad en marchas y actividades comunitarias
- Fortalecer procesos culturales afro del sector
Lila Rosa Abonía Grueso, otra integrante desplazada de López de Micay, comparte su experiencia: "Hoy llegaron cinco muchachos mientras yo cocinaba en el comedor comunitario. Los senté a hablar. Les dije que no valía la pena morir por fronteras invisibles". Este tipo de intervenciones preventivas caracteriza el trabajo de la guardia.
Desafíos del contexto y respuestas comunitarias
Llano Verde, pese a sus aproximadamente 20.000 habitantes, no existe oficialmente como barrio. El Departamento de Planeación Municipal lo registra como "un sector" de Mojica, lo que en parte explica la exclusión histórica que sufre. El 65% de los hogares tiene jefatura femenina, con tasas de desempleo superiores al promedio de Cali.
La violencia intrafamiliar y sexual es constante según censos comunales, y el reclutamiento de jóvenes para el microtráfico ha generado amenazas contra líderes sociales. Toda la Junta de Acción Comunal renunció recientemente ante estas presiones.
Frente a este panorama, la comunidad ha desarrollado diversas estrategias de resistencia:
- Huertas comunitarias en casi todas las cuadras
- Grupos de cantoras de alabaos
- Lideresas que enseñan recetas de bebidas tradicionales como el viche y el arrechón
- Torneos deportivos y procesos culturales
- La guardia afro como red de apoyo emocional y cultural
Una red de solidaridad que busca expandirse
Más que un cuerpo de seguridad, la guardia afro urbana funciona como una red de solidaridad que busca reconstruir el tejido social en comunidades afectadas por el desplazamiento y la pobreza. Libia Leonor Angulo, desplazada de Barbacoas, encontró en ella una forma de construir tranquilidad para Llano Verde. Aleida Valencia, llegada desde Satinga, se unió al colectivo después de ver a niños del barrio consumiendo droga en las calles sin orientación.
Martha Cecilia Banguera huyó de Buenaventura para evitar que reclutaran a sus cinco hijos: "Allá todo se hacía en comunidad. Por eso acepté entrar a la guardia". Cruz Nelly Campaña, desplazada del Chocó, cree que el proceso permite sanar colectivamente el dolor y, quizá algún día, conjurar la violencia.
Uno de los objetivos principales de la guardia es extenderse a todo el oriente de Cali como estrategia de autoprotección colectiva frente a la exclusión histórica y la crisis humanitaria que vive la zona. Mientras caminan en fila por las calles de Llano Verde, una vecina les grita "Dios las bendiga", reconociendo su labor en medio de un contexto donde, como dice Erlendy, la violencia se ha vuelto paisaje.
Detrás de ellas, el monumento "de los cinco" sigue recordando por qué existe esta guardia: para honrar a quienes perdieron la vida y proteger a quienes aún pueden salvarla, gritando con fuerza "¡Raíz, fuerza y resistencia!" en un barrio que se niega a rendirse ante el miedo.