El doloroso peregrinaje de una madre en busca de su hijo desaparecido
Durante casi un año completo, Magda Liliana Giraldo ha vivido una verdadera odisea marcada por la angustia y la desesperación. Su hijo, Santiago Marín Giraldo, de apenas 26 años de edad, desapareció sin dejar rastro el 22 de mayo de 2025 en el corregimiento de Galicia, ubicado en el municipio de Bugalagrande, al norte del departamento del Valle del Cauca.
Los últimos momentos antes de la desaparición
Según el relato desgarrador de doña Magda, la última vez que vio a su hijo fue precisamente ese día, alrededor de las 8:00 de la mañana, cuando Santiago llegó a su casa materna. "Lo vi cojo, golpeado, con su camisa beige manchada de sangre. Su mirada era de desconsuelo y de desorientación", recuerda con dolor la progenitora.
La situación de Santiago era particularmente vulnerable debido a múltiples factores:
- Sufre de trastorno bipolar afectivo
- Tiene problemas graves de visión
- Su condición se complicaba por el consumo de licor
Las pistas que llevan a un callejón sin salida
Versiones recogidas por la madre indican que Santiago habría entrado a una finca llamada San Miguel, donde supuestamente unos hombres hicieron disparos al aire para ahuyentarlo del predio. "Alguien lo cascó, lo golpeó", asegura doña Magda con convicción.
Tras notarlo malherido, Santiago le dijo a su madre que se dirigía a su cuarto alquilado, donde vivía separadamente aunque solía comer en la casa familiar. Cuando la preocupada mujer fue a buscarlo, encontró el televisor encendido, la ropa revolcada, pero ningún rastro de su hijo.
La búsqueda incansable que se extendió hasta Medellín
La desesperación llevó a doña Magda a emprender una búsqueda exhaustiva que incluyó:
- Recorrer personalmente Galicia, Sevilla y Tuluá siguiendo posibles pistas
- Desplazarse hasta Medellín, ciudad que Santiago solía mencionar como lugar de gente buena
- Repartir tarjetas con la foto de su hijo y ofrecer recompensas
- Pegar fotografías en postes y compartir información con todas las personas posibles
"¿Cómo puede desvanecerse un joven en ese estado, cojo, malherido y enfermo por el trastorno bipolar, sin dejar rastro?", se pregunta retóricamente la madre, cuya búsqueda ha sido registrada formalmente en la Fiscalía de Medellín, aunque sin resultados concretos.
La frustración ante la falta de respuesta institucional
Uno de los aspectos más dolorosos para doña Magda ha sido la respuesta limitada de las autoridades. Según su testimonio, funcionarios de la Fiscalía en el Valle del Cauca le han argumentado que Galicia es una zona compleja por temas de orden público, lo que dificultaría las labores de búsqueda.
"Le pido a la justicia colombiana que deje de usar el orden público como excusa, dicen que no entran a Galicia por seguridad, pero yo sola y desprotegida he entrado a buscar a mi hijo", reclama con amargura la mujer.
Un llamado final a la justicia
Convencida de que su hijo ya no está con vida, doña Magda ahora clama por poder encontrar sus restos para darle cristiana sepultura. "Yo siento que me lo asesinaron en estas tierras y está oculto. Pido encontrar sus restos para darle cristiana sepultura, no voy a descansar hasta que Galicia deje de escupir silencio y diga la verdad", afirma con determinación.
La madre mantiene la esperanza de que la tecnología pueda aportar pistas cruciales, sugiriendo que se revisen las comunicaciones telefónicas desde la fecha de desaparición. Quienes tengan información sobre el paradero de Santiago Marín Giraldo pueden comunicarse al número celular 324 4733571.
Esta historia conmovedora no solo refleja el dolor de una familia, sino también las complejidades que enfrentan las búsquedas de personas desaparecidas en regiones con desafíos de orden público, donde las respuestas institucionales a menudo parecen insuficientes para calmar la angustia de quienes buscan a sus seres queridos.



