Feminicidio de adulta mayor en Pinar del Río eleva a 16 las víctimas letales de mujeres en Atlántico en 2026
Feminicidio en Atlántico: 16 mujeres asesinadas en 2026

Feminicidio de adulta mayor en Pinar del Río eleva a 16 las víctimas letales de mujeres en Atlántico en 2026

Las autoridades del departamento del Atlántico se encuentran investigando el asesinato de María de los Reyes Herrera Ospino, una mujer de 61 años cuyo cuerpo sin vida fue descubierto durante la mañana del domingo 1 de marzo dentro de su residencia ubicada en el sector Altos del Río, perteneciente al barrio Pinar del Río en Barranquilla.

Hallazgo trágico y primeros indicios

Según los reportes iniciales, familiares de la víctima se dirigieron a la vivienda después de no obtener respuesta a múltiples llamadas telefónicas. Al forzar la entrada, encontraron el cuerpo de Herrera Ospino en una de las habitaciones. Los equipos policiales y del Cuerpo Técnico de Investigación (CTI) determinaron que, horas antes del hallazgo, la mujer habría sostenido una acalorada discusión con su pareja sentimental, quien presuntamente fue visto abandonando la residencia durante la mañana del domingo.

Las unidades forenses trasladaron el cuerpo al Instituto de Medicina Legal, donde se realizan análisis para precisar las heridas y el arma utilizada. Las informaciones preliminares coinciden en que la víctima presentaba lesiones por objeto cortopunzante, lo que fortalece la hipótesis principal de un homicidio ocurrido dentro del hogar.

Una cifra alarmante que sigue creciendo

Antes de este trágico suceso, los registros oficiales en el Atlántico contabilizaban 15 mujeres asesinadas durante lo transcurrido del año 2026. Con el caso de María de los Reyes Herrera Ospino, la cifra ascendió a 16 víctimas, un dato confirmado por las autoridades policiales durante la atención del hecho. Este incremento, particularmente concentrado en las últimas dos semanas, ha generado una profunda preocupación entre las comunidades y organizaciones sociales.

Los asesinatos de mujeres en el departamento presentan características heterogéneas que complican la respuesta institucional:

  • Crímenes cometidos por parejas o exparejas sentimentales
  • Hechos perpetrados por sicarios o estructuras criminales
  • Participación de jóvenes reclutados por grupos delictivos
  • Contextos que mezclan violencia doméstica con dinámicas delincuenciales más amplias

Búsqueda del presunto agresor y avances en la investigación

Las autoridades mantienen operativos activos para ubicar a Martín Santos De la Cruz, señalado por familiares como el compañero sentimental de la víctima y la última persona vista saliendo de la vivienda durante la mañana del crimen. Testimonios recogidos en el sector indican que el hombre abandonó el inmueble luego de la presunta discusión ocurrida en la madrugada, llevándose consigo algunas pertenencias antes de que se conociera el hallazgo del cuerpo.

La Policía Metropolitana de Barranquilla adelanta verificaciones en campo para establecer la secuencia completa de movimientos registrados en la franja horaria en que se habría producido la agresión. Paralelamente, unidades del CTI y de la Policía Judicial desarrollan entrevistas exhaustivas con los familiares que encontraron el cuerpo y con vecinos que aseguran haber escuchado la discusión previa al homicidio.

Las autoridades también analizan si la víctima tenía antecedentes de denuncias, si existieron reportes previos ante comisarías de familia o si se habían registrado señales de riesgo no documentadas. Santos De la Cruz, según versiones de allegados, sería oriundo del corregimiento de Lomita Arena, en el departamento de Bolívar, y habría abandonado el sector antes de que el caso fuera reportado oficialmente.

Necesidad de respuestas integrales

Con este nuevo caso incorporado al registro de asesinatos de mujeres en 2026, se evidencia nuevamente la urgente necesidad de respuestas integrales que permitan contener la escalada de hechos violentos en el Atlántico. Aunque no todas las muertes responden a dinámicas de pareja, las autoridades han coincidido en que el fenómeno exige una mirada que abarque tanto la violencia en los hogares como las expresiones delictivas en barrios donde confluyen economías ilegales y disputas de control territorial.

Líderes comunitarios y organizaciones sociales han señalado la importancia de abordajes más completos, en los que se precise la motivación de cada caso y se establezca si existe relación entre redes criminales y la vulnerabilidad de ciertas zonas o poblaciones. Aunque estas hipótesis permanecen abiertas, las autoridades locales han reconocido que la tendencia actual exige análisis detallados para fortalecer la capacidad preventiva y proteger a las mujeres del departamento.