Gobierno de Trump avanza con expropiaciones en Laredo para construcción de muro fronterizo
En una medida que ha generado profunda preocupación entre la comunidad hispana de Texas, el gobierno del presidente Donald Trump ha iniciado procesos de expropiación de propiedades en Laredo para avanzar con la construcción del polémico muro fronterizo con México. La situación afecta directamente a decenas de familias que han vivido por generaciones en la ribera del río Grande.
Notificaciones con plazos perentorios
Durante el mes de febrero, al menos 60 propietarios recibieron cartas del gobierno federal estadounidense tituladas "Aviso de interés: Propiedad cerca de la construcción de proyectos fronterizos". Estos documentos establecen plazos extremadamente cortos para que los dueños tomen decisiones cruciales sobre el futuro de sus hogares.
La profesora Nayda Álvarez, de 54 años, recibió un documento fechado el 13 de febrero que le da solamente cinco días para decidir si permite que el muro fronterizo atraviese su jardín en La Rosita, una comunidad de aproximadamente 300 habitantes ubicada a 140 kilómetros al sureste de Laredo. "Si no acepta, le expropiarán su casa", explica la comunicación oficial.
Tres opciones limitadas para los afectados
Según detalla Álvarez, el gobierno presenta tres alternativas a los propietarios:
- Recibir mil dólares para permitir el acceso a sus propiedades
- Negociar un contrato de compra o servidumbre con el gobierno
- Enfrentar la expropiación forzosa si rechazan las opciones anteriores
Antonio Rosales Jr., de 75 años, cuyo hogar de madera se encuentra en la zona afectada, expresa su angustia: "Recibimos una carta del gobierno que dice que van a derrumbar parte de mi casa y que tengo cinco días para firmar los papeles". Rosales teme quedarse sin vivienda después de tantos años en el lugar.
Comunidad hispana bajo presión
Laredo, con más de 250.000 habitantes de mayoría hispana, ha crecido históricamente a lo largo de la orilla del río Grande, frontera natural entre Estados Unidos y México. En esta zona se encuentran casas, parques, senderos para trotar o andar en bicicleta, áreas de pesca e incluso cementerios familiares que ahora están amenazados por el proyecto fronterizo.
Édgar Villaseñor, activista del Centro de Estudios Internacionales del Río Grande, denuncia que "el problema en Laredo y en todo el sur de Texas es que están llevando a cabo una apropiación masiva de tierras". Su organización apoya a los afectados para que se informen adecuadamente antes de aceptar cualquier acuerdo o para preparar su defensa legal.
El "muro inteligente" y sus consecuencias
El gobierno estadounidense planea construir un "muro inteligente" a lo largo de los más de 3.000 kilómetros de frontera con México. El proyecto contempla no solo barreras físicas, sino también obstáculos acuáticos, caminos de patrullaje y tecnología de detección avanzada.
Un portavoz de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) justifica las medidas: "Para lograr el control operativo de la frontera, la CBP debe, de conformidad con la ley, construir la infraestructura física necesaria". Agrega que "están en proceso de contactar a los propietarios de terrenos como parte del proceso de adquisición".
Impacto ambiental y económico
Las consecuencias del proyecto ya son visibles en otras zonas fronterizas. En Eagle Pass, 180 kilómetros al noroeste de Laredo, el principal parque de la ciudad fue militarizado en enero de 2024 con boyas, cercas y alambres de púas que bloquean el acceso al río.
Esta medida fulminó el negocio de Jessie Fuentes, de 65 años, quien ofrecía paseos en kayak. Fuentes critica: "La prioridad del gobierno es solo la seguridad. No les preocupa el flujo del agua, si no dejan que los animales vengan al río a buscar agua o que la flora y la fauna prosperen. Todo está muerto detrás de mí".
Narrativa cuestionada y resistencia comunitaria
Villaseñor cuestiona la justificación oficial para el muro: "La necesidad del muro es muy falsa. Quienes lo dicen son personas en Washington D.C. Quienes viven a lo largo del río no le temen a nada". El activista señala que la narrativa que presenta a los migrantes como una amenaza no corresponde con la realidad de las comunidades fronterizas.
Mientras tanto, en Quemado, localidad cercana a la frontera, la administración Trump levantó muros durante 2025. Al pie de estas estructuras se observan las tumbas de migrantes cuyos cadáveres fueron hallados en la zona en los últimos años, la mayoría sin identificar.
La secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, defendió recientemente las políticas fronterizas afirmando que en enero se registró "el noveno mes consecutivo sin liberación de inmigrantes ilegales" en territorio estadounidense. Noem incluso publicó una foto firmando un contrato de compra de acero para la construcción del muro.
Frente a esta situación, muchos propietarios en Laredo se encuentran en una difícil encrucijada. Algunos, presionados por el temor o el desconocimiento, han firmado los documentos, pero la mayoría mantiene su oposición al proyecto que amenaza con transformar radicalmente sus comunidades y su forma de vida.