Arzobispo de Cali llama a construir paz social desde la fe cristiana en tiempos de zozobra
En un mensaje dirigido a la comunidad durante la octava de Pascua, Monseñor Luis Fernando Rodríguez Velásquez, arzobispo de Cali, reflexionó profundamente sobre el significado del saludo de Jesús resucitado a sus discípulos: "Paz a ustedes". Este mensaje, según el prelado, adquiere especial relevancia en los tiempos actuales marcados por la confusión y el miedo.
La paz del corazón como fundamento de la paz social
El arzobispo destacó que cuando Jesús se apareció a sus discípulos después de la resurrección, les ofreció primero calma espiritual y paz del corazón, elementos que brotan de la certeza de su presencia viva. "Un buen cristiano tiene que ser un excelente ciudadano", afirmó Rodríguez Velásquez, subrayando que la paz interior que experimentaron los apóstoles debe traducirse necesariamente en paz social.
En el relato bíblico de Juan 20, 19-31, Jesús repite en tres ocasiones este saludo de paz, respondiendo directamente al desconcierto y temor que embargaba a sus seguidores tras su crucifixión. El prelado calificó esta paz como "el primer don del Señor resucitado", fundamental para superar la confusión.
Fe eficaz en tiempos de violencia
El mensaje del arzobispo hace un llamado urgente a recuperar el auténtico sentido de la fe, una fe que se concrete en acciones comunitarias y solidarias. "En los tiempos que vivimos, se vuelve urgente recuperar el auténtico sentido de la fe", expresó, refiriéndose a una fe que impulse a los creyentes a sentirse hermanos, ayudarse mutuamente y perseverar en la oración con un mismo espíritu.
Rodríguez Velásquez enfatizó que esta fe debe ser eficaz y eficiente, manifestándose en la vivencia plena de los compromisos bautismales y en la construcción activa de comunidad. Según su reflexión, cuando los cristianos viven coherentemente su fe, se convierten en testimonio visible que atrae a otros al camino de la salvación.
Llamado a superar la espiral de violencia
El arzobispo hizo un contundente llamado a romper los ciclos de violencia que afectan tanto el ámbito mundial como los territorios locales. "La muerte trae muerte; la guerra trae guerra", afirmó, citando las palabras de Jesús a Pedro: "Guarda la espada, pues el que a espada mata, a espada morirá".
Este mensaje adquiere especial relevancia en el contexto actual, donde el prelado observa "múltiples formas como crecen las violaciones a la dignidad humana, los crímenes de guerra y los atentados contra la paz". Invocó el llamado del Papa León XIV a una "paz desarmada y desarmante", instando a acoger con esperanza el estilo de vida que propone Jesús.
La misericordia divina como camino de reconciliación
En el marco del Domingo de la Divina Misericordia, instituido por San Juan Pablo II, el arzobispo destacó la importancia de poner la mirada en la misericordia de Dios. Jesús, según su reflexión, es la expresión máxima de esta misericordia paternal.
Rodríguez Velásquez identificó dos efectos fundamentales de invocar la misericordia divina:
- La valentía para reconocer nuestras culpas y pedir perdón por ellas
- La respuesta misericordiosa de Dios que nos dice: "Yo te perdono, levántate y no peques más"
El sentir cercana esta misericordia, según el prelado, nos capacita para ser misericordiosos como el Señor y convertirnos en personas pacíficas que hacen vida el saludo de Jesús en sus propias existencias.
Compromiso como artesanos de paz
El mensaje concluye con un llamado a acoger "desde lo profundo del alma el compromiso de ser artesanos de su paz en el mundo". El arzobispo de Cali instó a que el saludo "Paz a ustedes" resuene con toda su fuerza en estos tiempos de zozobra, llegando especialmente a los líderes mundiales para que tomen decisiones orientadas a preservar el bien común.
Esta reflexión, escrita por el arzobispo de Cali y sus obispos auxiliares, constituye un mensaje esperanzador que vincula la experiencia pascual con los desafíos sociales contemporáneos, proponiendo la fe cristiana como fundamento para la construcción de una paz auténtica y duradera.



