Senadora indígena Aida Quilcué revela detalles de su secuestro en el Cauca
La senadora de los pueblos indígenas de Colombia, Aida Quilcué, compartió con SEMANA el relato estremecedor de su secuestro ocurrido el pasado martes en zona rural del departamento del Cauca. El hecho violento se registró en el páramo de Río Sucio, específicamente en la vía conocida como la Ruta del Libertador, que conecta La Plata en el Huila con municipios caucanos como Inzá, Totoró y Puracé.
Intercepción armada en la Ruta del Libertador
Según el testimonio de la congresista, el vehículo en el que se movilizaba fue interceptado en una curva por hombres fuertemente armados. "En una curva nos los encontramos. Levantaron la mano para que paráramos. El conductor logró esquivar el primer grupo, pero más adelante había otro. Ya nos iban a disparar de lado y lado, entonces nos tocó detenernos", narró Quilcué con visible emoción.
La senadora describió a sus captores como aproximadamente ocho individuos al frente, aunque sospecha que había más personas involucradas. "Estaban muy armados. Si no hubiéramos parado, nos hubieran disparado. Era posible que nos mataran", afirmó con contundencia, destacando el peligro extremo de la situación.
Resistencia y determinación en cautiverio
Tras obligarlos a descender del automóvil, los armados los condujeron a pie montaña abajo. Fue en ese momento cuando Quilcué tomó una decisión crucial: "Caminé unos 20 o 30 metros y decidí que no caminaba más. Les dije: 'Si me van a matar, me matan aquí, pero yo de aquí no me voy'". Esta firme postura marcó un punto de inflexión en su experiencia de cautiverio.
Durante más de tres horas, la senadora y sus acompañantes permanecieron sentados de espaldas mientras los captores los apuntaban constantemente con sus armas. "Uno piensa que en cualquier momento pueden disparar. Me encomendé a Dios, a los guardianes de nuestro territorio y pensé mucho en mi hija y en mi familia", confesó la congresista sobre los pensamientos que cruzaron por su mente durante el angustioso episodio.
Liberación inesperada y contexto de violencia
La liberación ocurrió de manera sorpresiva cuando los captores simplemente abandonaron el lugar al caer la tarde. "Volteamos a mirar y no había nadie. Nos abandonaron ahí", relató Quilcué. Posteriormente, encontraron sus pertenencias intactas en el camino, aunque el vehículo había sido llevado, siendo recuperado más tarde por la guardia indígena cerca del resguardo Gabriel López en Totoró.
La senadora hizo hincapié en que este no es un caso aislado, sino parte de una problemática estructural en el Cauca. "El Cauca ha vivido de manera permanente una guerra que, como decimos nosotros, no es nuestra. Es una guerra que ha afectado directamente a los pueblos indígenas, a las organizaciones sociales y a los defensores de derechos humanos", denunció con firmeza.
Quilcué recordó que hace dos años sufrió un atentado cuando dispararon contra el vehículo en el que se movilizaba, y que ha recibido múltiples amenazas a lo largo de su trayectoria como líder indígena. "Amenazas he tenido muchas y de muchas formas", aseguró, evidenciando el patrón de violencia que enfrentan los defensores de derechos humanos en la región.
Llamado a soluciones estructurales
Finalmente, la senadora hizo un llamado urgente para abordar la crisis de seguridad en el suroccidente colombiano. "Han matado guardias indígenas, autoridades políticas y espirituales, líderes sociales. Siguen reclutando niños. Las garantías son complejas", alertó, subrayando la necesidad de respuestas estructurales y decisiones políticas que contribuyan genuinamente a la paz en la región.
El secuestro de Aida Quilcué se suma a la preocupante lista de hechos que evidencian la persistencia del control armado ilegal en corredores estratégicos del departamento del Cauca, manteniendo en vilo a las comunidades indígenas y a la población civil en general.