Singapur intensifica ejecuciones por narcotráfico y podría superar récord de 2025
Singapur continúa aplicando la pena de muerte por tráfico de drogas a un ritmo acelerado que podría llevar al país a batir su propio récord de ejecuciones establecido en 2025, cuando fueron ahorcadas 17 personas según organizaciones no gubernamentales. Esta política se mantiene a pesar de las crecientes críticas de la comunidad internacional y en contraste con la tendencia regional hacia la reducción o abolición de la pena capital.
Un sistema que no se detiene
Las autoridades de la próspera ciudad-Estado han ejecutado este año a cinco personas, incluyendo a un ciudadano malasio, en un pequeño país insular que actualmente mantiene a 3.200 reos encarcelados por infringir sus draconianas leyes contra el narcotráfico. Estas cifras oficiales reflejan una continuidad preocupante con el año anterior, cuando se superó el récord previo de 13 ejecuciones documentadas por grupos como Amnistía Internacional.
"No hemos visto ninguna explicación oficial sobre su aceleración. Tengo la sensación de que llevan a cabo ejecuciones con tanta rapidez simplemente porque pueden", señaló Kirsten Han, directora de la revista Mekong Review y una de las activistas contra la pena de muerte más conocidas de Singapur.
Defensa gubernamental y contexto político
Gobernada por el Partido de Acción Popular desde su independencia de Malasia en 1965, la isla ha defendido consistentemente un modelo que combina aperturismo económico con restricciones a libertades individuales y leyes rígidas en nombre de la seguridad nacional. Bajo el liderazgo del primer ministro Lawrence Wong, quien asumió el cargo en 2024, el país no ha mostrado señales de cambiar su política sobre ejecuciones.
El director de la agencia antinarcóticos de Singapur, Sebastián Tan, declaró recientemente que "no podemos arriesgarnos a que el consumo de drogas se normalice", defendiendo el uso de la pena capital para "los crímenes más serios". La ley local establece umbrales estrictos: 15 gramos de heroína o medio kilo de marihuana pueden llevar a la pena de muerte.
Críticas internacionales y contraste regional
La Unión Europea ha llamado en dos ocasiones este año a detener las ejecuciones en Singapur, recordando que no existen estudios que respalden la pena de muerte como medida disuasoria efectiva contra la delincuencia. "Abogamos por que Singapur adopte una moratoria sobre todas las ejecuciones como primer paso hacia su abolición total, en consonancia con la tendencia mundial", expresaron representantes de Bruselas.
Este posicionamiento contrasta marcadamente con la tendencia regional:
- Malasia abolió en 2023 la pena de muerte obligatoria y avanza hacia la abolición plena
- Indonesia cumple una década sin ejecuciones, estableciendo una moratoria de facto
- Tailandia no realiza ejecuciones desde 2018
- Solo Birmania, bajo control militar, reactivó las ejecuciones en 2022 tras décadas sin aplicarlas
Metodología y llamados al cambio
Singapur mantiene la horca como método único para las ejecuciones, que según denuncian activistas y familiares de los presos ocurren de manera opaca y normalmente al alba en la prisión isleña de Changi. La ONG Transformative Justice Collective ha señalado que el país "necesita urgentemente replantear su enfoque en materia de drogas y adoptar uno basado en la atención sanitaria".
Mientras tanto, el sistema judicial singapurense continúa su curso implacable, ignorando tanto las críticas internacionales como el creciente consenso global hacia la abolición de la pena capital, particularmente en casos relacionados con delitos de drogas.