Capturan en Bolivia a narcotraficante uruguayo Sebastián Marset, vinculado al crimen del fiscal Pecci
Capturan en Bolivia a narcotraficante Sebastián Marset

Operativo internacional culmina con la detención de uno de los narcotraficantes más buscados de América Latina

Las autoridades bolivianas confirmaron este viernes la captura del narcotraficante uruguayo Sebastián Marset, poniendo fin a una extensa búsqueda internacional contra uno de los criminales más señalados del narcotráfico en la región. El operativo representa un golpe significativo contra las estructuras criminales transnacionales que operan en Latinoamérica.

Anuncio presidencial y alcance del operativo

El presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, anunció personalmente la detención durante una rueda de prensa, calificando el hecho como "un punto de inflexión en la lucha contra el crimen organizado en Latinoamérica". El mandatario destacó que Marset era considerado entre los cuatro narcotraficantes más importantes del continente y que su estructura criminal tenía alcance internacional.

La detención ocurrió durante la madrugada del viernes según explicó el ministro de la Secretaría Nacional Antidrogas de Paraguay, Jalil Rachid. El funcionario señaló que Marset fue arrestado junto con varias personas de distintas nacionalidades que formarían parte de su red criminal, evidenciando la naturaleza transnacional de sus operaciones.

Procesos judiciales y extradición

Tras conocerse la detención, el fiscal general de Paraguay, Emiliano Rolón, anunció que solicitará formalmente la extradición de Marset para que responda ante la justicia paraguaya por los casos que enfrenta en ese país. Sin embargo, en un giro significativo, el Gobierno boliviano informó posteriormente que el narcotraficante ya fue trasladado a Estados Unidos por agentes de la DEA.

Las autoridades bolivianas aclararon que la agencia antidrogas estadounidense no participó directamente en el operativo de captura, pero sí coordinó el traslado del detenido en avión desde el departamento de Santa Cruz hasta territorio estadounidense. Este movimiento podría modificar sustancialmente el curso de los procesos judiciales internacionales en su contra.

Recompensa y antecedentes criminales

Sebastián Marset se había convertido en uno de los cinco fugitivos más buscados por la DEA, que lo investigaba por el delito de "conspiración para cometer lavado de dinero". La agencia estadounidense ofrecía una recompensa de dos millones de dólares por información que condujera a su captura, reflejando la importancia que tenía para las autoridades internacionales.

Tras hacerse pública la noticia, el Departamento de Estado de Estados Unidos celebró el arresto en redes sociales y aseguró que el operativo fue posible gracias a la cooperación policial entre Bolivia y Estados Unidos, destacando la importancia de la colaboración internacional en la lucha contra el narcotráfico.

Reacción del presidente colombiano Gustavo Petro

El presidente de Colombia, Gustavo Petro, reaccionó a la captura expresando su satisfacción por el resultado del operativo. El mandatario reveló información alarmante: Marset habría conspirado para asesinarlo debido a su política contra el narcotráfico.

Petro añadió en sus declaraciones que el narcotraficante uruguayo "probablemente asesinó al fiscal Pecci en Cartagena" y sostuvo que tenía influencia dentro de estructuras criminales que operaban a escala internacional, incluyendo redes vinculadas al narcotráfico que residían en Dubái.

El presidente colombiano hizo fuertes declaraciones sobre el sistema judicial: "Marset puso a su servicio la fiscalía de Barbosa y escribió oscuras páginas adicionales a la larga historia de convivencia de fiscales y mafias en Colombia". Y agregó con tono de autocrítica: "Quise una fiscalía independiente de la política, una fiscalía justa, pero me equivoqué y ante el pueblo de Colombia lo confieso".

La captura de Sebastián Marset marca un hito en la lucha regional contra el narcotráfico, pero también revela las complejas conexiones entre el crimen organizado y las instituciones, así como los desafíos que persisten en la administración de justicia en varios países de la región.