Aguacate, limón y miedo: la vida en Michoacán tras ofensiva militar
Aguacate, limón y miedo: vida en Michoacán tras ofensiva

La ciudad mexicana de Uruapan intenta recuperar una sensación de normalidad mientras convive con retenes militares, miedo ciudadano y la presencia constante del narcotráfico, luego de que el asesinato de su alcalde, Carlos Manzo, llevara al gobierno a reforzar su ofensiva contra los cárteles en el estado de Michoacán.

La nueva estrategia de seguridad en México

El caso se convirtió en episodio simbólico de la nueva estrategia de seguridad impulsada por la mandataria mexicana, mientras que en las calles de Uruapan, la vida cotidiana parece continuar y los habitantes salen a almorzar, hacen compras y conversan en las plazas. Pero detrás de esa rutina permanece una sensación de amenaza constante en la que "uno aprende a vivir con el miedo", según dijo a AFP Natalia Miranda, una estudiante de 24 años que reconoce que ahora evita caminar de noche porque "de los asaltos no sales vivo".

Michoacán: potencia agrícola bajo el yugo del narco

La situación resulta especialmente sensible porque Michoacán es una de las regiones agrícolas más importantes de México. Según reportes de AFP, la industria aguacatera local mueve unos 5.000 millones de dólares anuales y comparte protagonismo económico con la producción de limón. Sin embargo, la prosperidad agrícola también ha terminado atrayendo estructuras criminales que operan mediante extorsiones, narcotráfico y reclutamiento forzado de jóvenes vulnerables.

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En Uruapan, las montañas taladas para sembrar aguacate rodean una ciudad que desde hace años se convirtió en símbolo de la violencia narco. Fue allí donde en 2006 grupos armados lanzaron cinco cabezas humanas a una pista de baile, uno de los episodios que marcaron el inicio de la llamada guerra contra el narcotráfico en México.

El asesinato que cambió el rumbo

El entonces alcalde Carlos Manzo se había convertido en una figura conocida por su discurso frontal contra los grupos criminales. "Hay que abatirlos, no hay que tener ninguna consideración con esas lacras de la sociedad", decía sobre los narcotraficantes. Es por esto que su asesinato terminó detonando un cambio de tono en la estrategia de seguridad de Sheinbaum. Un joven de 17 años, presuntamente reclutado por el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), le disparó varias veces en plena plaza pública. Días antes también había sido asesinado un líder de los productores de limón tras denunciar extorsiones de los cárteles.

La ofensiva contra el CJNG y la presión de Estados Unidos

Tres meses después del refuerzo militar, las autoridades mexicanas lanzaron un operativo contra Nemesio Oseguera, "El Mencho", líder del CJNG y considerado el narcotraficante más buscado de México. Según el cable, el capo resultó herido y murió cuando era trasladado hacia Ciudad de México. La operación contó con apoyo de inteligencia estadounidense y provocó una fuerte reacción del CJNG, que respondió con incendios y bloqueos de carreteras en buena parte del país. Pese a ello, el gobierno mexicano mantuvo la ofensiva. Las autoridades reportaron la captura de Audias Flores, alias "El Jardinero", señalado como posible sucesor de "El Mencho", así como de otros integrantes de la estructura criminal.

Desde la llegada de Sheinbaum al poder en octubre de 2024, el gobierno asegura haber detenido a 52.628 personas por presuntos vínculos con el narcotráfico, además de decomisar 392 toneladas de droga y desmantelar 2.337 narcolaboratorios. Aun así, la sensación de inseguridad sigue siendo alta. Según una encuesta citada en el cable, el 60% de los mexicanos se siente inseguro.

La vida cotidiana sigue marcada por el miedo y la militarización

El escenario ha incrementado la presión internacional sobre México. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró que "los cárteles controlan México" y advirtió que actuaría por su cuenta si las autoridades mexicanas "no hacen su trabajo". Sheinbaum rechazó esas afirmaciones y negó injerencia extranjera en territorio mexicano. Mientras tanto, en Uruapan, la vida sigue transcurriendo bajo vigilancia militar. En la plaza central permanece un memorial dedicado a Carlos Manzo con una frase grabada en mármol: "Ni un paso atrás".

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Su viuda, Grecia Quiroz, asumió la alcaldía tras el asesinato y se convirtió en un símbolo de resistencia frente a los cárteles. "No podemos olvidar lo que sucedió (...) Esto despertó no solo a Michoacán, despertó a todo México", afirmó. Pero entre retenes militares, negocios abiertos y ciudadanos que intentan continuar con su rutina, el miedo sigue siendo parte de la vida diaria. "No podemos hacer otra cosa más que vivir", resumió Teresa Silva mientras observaba a los soldados patrullar las calles de Uruapan.