¿Pueden un hombre y una mujer mantener una amistad sin atracción?
La pregunta sobre si un hombre y una mujer pueden ser amigos sin que intervenga la atracción ha sido objeto de debate social y científico durante décadas. Investigaciones en psicología, biología evolutiva y ciencias del comportamiento han analizado cómo el deseo, las percepciones y los factores culturales influyen en estos vínculos.
En la película 'Cuando Harry conoció a Sally' (1989), el personaje de Harry afirma: "Los hombres y las mujeres no pueden ser amigos. La parte del sexo siempre se mete en el medio". Esta idea persiste en conversaciones cotidianas y en el análisis académico.
¿Qué muestran los estudios sobre la amistad entre hombres y mujeres?
Un estudio del año 2000 realizado por los psicólogos April Bleske y David Buss, de la Universidad de Texas, analizó las percepciones de estudiantes sobre amistades con personas del sexo opuesto. Los resultados evidenciaron diferencias según el género.
Mientras que los hombres señalaban como beneficio el acceso o la posibilidad de acceso sexual, las mujeres valoraban la protección. Ambos coincidían en que estas amistades ofrecían una ventaja particular: entender mejor cómo piensa el otro género. La conclusión indicó que la respuesta depende, en gran medida, del sexo de quien responde.
Atracción y percepciones: ¿quién interpreta qué?
Una investigación publicada en 2012 en 'Scientific American' profundizó en la dinámica de la atracción. Al estudiar a 88 pares de amigos, los investigadores encontraron que los hombres reportaban mayor atracción hacia sus amigas que a la inversa.
Además, se identificó una diferencia en la percepción: los hombres tendían a creer que su interés era correspondido, mientras que las mujeres asumían que no existía atracción por parte del otro. Según el estudio, los hombres sobreestimaban el interés romántico de sus amigas y las mujeres lo subestimaban.
¿Influye el contexto de pareja en estas amistades?
Una investigación de 2022 publicada en Evolutionary Psychology analizó a personas en relaciones comprometidas que mantenían amistades con alguien del sexo opuesto. El estudio encontró que el atractivo físico del amigo influía en el interés sexual en ambos sexos, aunque con mayor intensidad en los hombres.
En el caso de las mujeres, ese interés estaba condicionado por la calidad de su relación de pareja. Si existía satisfacción y apoyo, la atracción hacia el amigo no se traducía en deseo. Las autoras vincularon estos resultados con la hipótesis del “mate switching”, que sugiere que las amistades pueden funcionar como alternativas potenciales de pareja.
La psicóloga clínica Macarena Gavric Berrios explica que estas amistades están atravesadas por factores sociales y psicológicos que no suelen aparecer en vínculos entre personas del mismo sexo. “Estos vínculos suelen estar más expuestos a la sexualización y a expectativas externas que los interpretan como potencialmente románticos”, señala. También indica que la interacción con alguien hacia quien existe orientación sexual puede activar procesos vinculados a la atracción, incluso de forma inconsciente.
¿La atracción invalida la amistad?
Según la especialista, la existencia de atracción no implica necesariamente que la amistad deje de serlo. “Una amistad puede ser completamente real y saludable aun cuando exista atracción, siempre que esta no se convierta en expectativa”, afirma. La clave, sostiene, está en cómo se gestiona esa atracción y en evitar que genere conductas ambiguas o distorsione la comunicación.
Uno de los escenarios más complejos es cuando una de las partes desarrolla sentimientos románticos. Este fenómeno, conocido como asimetría vincular, modifica la dinámica de la relación. “La persona que desea más tiende a aumentar su inversión emocional y a interpretar señales ambiguas como reciprocidad”, explica Gavric Berrios. Del otro lado, quien no comparte esos sentimientos puede experimentar incomodidad o evitar conversaciones claras, lo que genera ambigüedad y tensión.
Claves para sostener una amistad clara
La especialista identifica condiciones que favorecen la estabilidad de estas relaciones:
- Límites explícitos sobre la intimidad
- Transparencia emocional
- Coherencia en la conducta
- Buena regulación emocional
- Revisión del vínculo ante cambios
- Expectativas alineadas
También advierte sobre factores que pueden generar ambigüedad:
- Límites difusos
- Coqueteo, incluso no intencional
- Necesidades afectivas no resueltas
- Contextos de alta intimidad
- Expectativas culturales que sexualizan el vínculo
Una respuesta sin conclusiones absolutas
La evidencia científica no descarta la posibilidad de la amistad entre hombres y mujeres, pero indica que estas relaciones suelen operar bajo condiciones particulares. “No es necesariamente la diferencia de género lo que determina su continuidad, sino la claridad vincular que, lejos de ser espontánea, se construye”, concluye Gavric Berrios.



