Jóvenes pasan más de 5 horas al día en celular: alertan por ansiedad y adicción
Jóvenes pasan más de 5 horas al día en celular: alertan por ansiedad

Un análisis descriptivo realizado con jóvenes que compartieron voluntariamente las estadísticas de tiempo en pantalla de sus teléfonos reveló que el uso diario del celular ya alcanza niveles equivalentes a una jornada laboral semanal. Según el ejercicio, los participantes registraron en promedio 5 horas y 29 minutos de uso al día, lo que representa 38 horas y 22 minutos a la semana.

Estudio de la Universidad Manuela Beltrán

El estudio, divulgado por la Universidad Manuela Beltrán, evidencia cómo el teléfono móvil se consolidó como una extensión de la vida cotidiana y cómo gran parte del tiempo frente a la pantalla está concentrado en redes sociales, mensajería y plataformas de entretenimiento digital. De acuerdo con el análisis, si el ritmo de uso se mantiene durante un año completo, el tiempo acumulado frente al celular puede alcanzar cerca de 83 días al año, es decir, casi tres meses continuos utilizando el dispositivo.

La investigación se desarrolló en un contexto de creciente dependencia tecnológica. Según datos de la GSMA, organización que agrupa a la industria móvil a nivel mundial, en 2026 existen alrededor de 5.830 millones de usuarios móviles, cifra equivalente a cerca del 70 % de la población mundial.

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El ejercicio buscó identificar patrones de comportamiento digital entre jóvenes y conocer cuáles son las aplicaciones que ocupan más tiempo en la rutina diaria. Los resultados mostraron que Instagram y WhatsApp lideran el tiempo de uso, seguidas por TikTok, Facebook y YouTube. La reiterada presencia de estas plataformas, según el documento, sugiere que buena parte de las horas frente a la pantalla están asociadas a dinámicas de interacción social, consumo de contenido y entretenimiento constante.

Efectos en la salud mental

Para Hans Acero, psicólogo de la Universidad Manuela Beltrán, las cifras identificadas coinciden con un umbral a partir del cual el uso del celular puede empezar a generar efectos importantes sobre la salud mental y el funcionamiento cognitivo. “Cuando su uso supera las cinco horas diarias, ya no se trata solo de funcionalidad, sino de un fenómeno que implica efectos neurobiológicos y cognitivos, debido a la sobreestimulación constante”, explicó el especialista.

Según Acero, uno de los principales efectos asociados al uso prolongado del celular es la denominada desregulación dopaminérgica, fenómeno mediante el cual el cerebro requiere cada vez más estímulos para experimentar la misma sensación de gratificación. Esto, añadió, puede traducirse en la necesidad permanente de revisar redes sociales, buscar nuevas notificaciones o consumir contenido de manera continua.

El especialista también advirtió que el exceso de tiempo frente a pantallas puede provocar saturación cognitiva, afectando la capacidad de concentración y la retención de información. A esto se suman posibles consecuencias emocionales relacionadas con la ansiedad y síntomas depresivos derivados de la comparación social frecuente en plataformas digitales. “En los casos más graves, el uso sostenido de pantallas puede derivar en conductas problemáticas o adictivas”, señaló.

Señales de alerta

El informe también identificó señales de alerta asociadas a la dependencia del teléfono móvil. Entre ellas aparecen respuestas físicas y emocionales cuando las personas no tienen acceso al dispositivo. “Esto se manifiesta en respuestas como estrés, sudoración, taquicardia e inquietud motora cuando no se tiene acceso al celular”, explicó Acero. Además, algunas personas pueden experimentar fenómenos como la sensación de que el teléfono vibra o recibe notificaciones inexistentes, así como irritabilidad cuando se restringe el acceso a internet o a las redes sociales.

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Dependencia creciente

Los hallazgos coinciden con otra investigación desarrollada por el Programa de Psicología de la Universidad Manuela Beltrán, cuyos resultados muestran una percepción creciente de dependencia tecnológica entre jóvenes universitarios. Según ese estudio, cuatro de cada diez jóvenes afirmaron que no podrían pasar 24 horas sin su teléfono celular. Además, nueve de cada diez participantes consideran que el uso del celular seguirá aumentando en los próximos años. La investigación también confirmó que WhatsApp, Instagram, TikTok, Facebook y YouTube continúan siendo las aplicaciones más utilizadas entre los jóvenes en edad universitaria.

Recomendaciones para un uso equilibrado

Aunque no existe una regla universal sobre cuánto tiempo deberían pasar los adultos frente a las pantallas, especialmente porque muchas personas dependen de ellas para trabajar o estudiar, sí existen recomendaciones internacionales orientadas a reducir el uso recreativo. Las Directrices Canadienses de Movimiento en 24 Horas, citadas en el documento, recomiendan limitar el tiempo recreativo frente a pantallas a tres horas o menos al día en adultos, como parte de hábitos saludables que incluyan actividad física y sueño adecuado.

Sin embargo, los especialistas coinciden en que más importante que el número exacto de horas es identificar si el uso del celular empieza a afectar aspectos cotidianos como el sueño, el rendimiento laboral o académico, las relaciones personales y el bienestar emocional.

Frente a este panorama, la Universidad Manuela Beltrán compartió varias recomendaciones para disminuir el tiempo de exposición a las pantallas y construir hábitos digitales más equilibrados. Entre las medidas sugeridas están revisar periódicamente la función de “Tiempo en pantalla” del teléfono, activar temporizadores diarios en aplicaciones como Instagram, TikTok y YouTube, y desactivar notificaciones innecesarias. También aconsejan evitar el uso del celular al menos una hora antes de dormir, establecer momentos del día sin teléfono —como durante las comidas— y mantener el dispositivo fuera del dormitorio durante la noche. Otras recomendaciones incluyen reemplazar parte del tiempo digital por actividades físicas, lectura o interacción social presencial.

El informe concluye que, en una época en la que el celular se ha convertido en una extensión del cuerpo y la mente, conocer cuánto tiempo se pasa frente a la pantalla puede convertirse en el primer paso para construir una relación más equilibrada con la tecnología.