Daniele Aristarco: la verdad se construye en comunidad, no en soledad
Aristarco: la verdad se construye en comunidad

Daniele Aristarco, escritor italiano de cuentos y ensayos divulgativos para niños, visitó Colombia para presentar su libro Fake. No es cierto, pero lo creo. En una entrevista, abordó temas como la desinformación, la fragilidad humana frente a las noticias falsas y la importancia de la comunidad para construir la verdad.

El oficio de escribir: entre el silencio y el viaje

Para Aristarco, la escritura no solo requiere silencio y concentración, sino también viajar y encontrarse con personas, especialmente niños. "Cuando escribo libros para niños, es muy importante encontrarme con ellos, jugar, escuchar sus preguntas", afirma. Su curiosidad infantil lo llevó a buscar respuestas por sí mismo, ya que los adultos solían responder de manera rápida y autoritaria.

La historia de Quesalid: un hechicero escéptico

El libro comienza con la historia de Quesalid, un niño cuya madre se enferma. Un hechicero la cura, pero el niño no cree en la magia. Al crecer, se convierte en hechicero sin fe y emprende un viaje en busca de la verdad. Al final, otro hechicero le dice que la verdad no puede sostenerse en las manos ni enseñarse; necesita de una comunidad.

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Aristarco explica que eligió historias basadas en hechos reales para mostrar cómo la mentira se disfraza de verdad. "Me di cuenta de que los niños tienen acceso a dispositivos desde pequeños, y los adultos tememos que no distingan entre verdad y mentira. Pero los niños entienden que las historias nos hablan de nosotros mismos", señala.

Fake news: un reflejo de nuestras fragilidades

El autor sostiene que las noticias falsas nos revelan quiénes somos: en qué creemos y qué necesitamos. "Necesitamos historias para confiar en el mundo, incluso cuando sabemos que son falsas", dice. La fragilidad humana ante la desinformación no es nueva, pero el celular ha acelerado su difusión. "Cuando una noticia nos genera emoción, la compartimos sin verificar. El problema es que solo verificamos cuando tenemos tiempo y dudas", agrega.

El tiempo y la comunidad como antídotos

Aristarco propone el tiempo y la comunidad como herramientas para combatir la desinformación. "El instrumento más potente de debunking es el tiempo y contrastar con otros", afirma. Sin embargo, reconoce que el tiempo para leer y pensar es un privilegio en un mundo acelerado. "Somos víctimas conscientes de ese afán. Lo único que podemos hacer es trabajar en nosotros mismos: crear espacios, construir relaciones, hablar, escuchar y jugar", dice.

La fragilidad según la edad

El escritor diferencia las fragilidades: los adultos tienden a creer en noticias negativas por pesimismo, mientras que los niños pueden tomar como real lo absurdo. Ambas requieren trabajo pedagógico. Sobre el FOMO (miedo a perderse algo), Aristarco lo vincula con la necesidad de pertenencia. "Hoy los jóvenes están siempre conectados, pero esa conexión no sustituye una comunidad real. La exclusión virtual puede generar dolor físico", advierte.

Regulación versus censura

Ante la pregunta sobre cómo distinguir entre regulación necesaria y censura, Aristarco enfatiza la importancia del autoconocimiento, la cultura y la pedagogía. "La primera víctima de la guerra es la verdad. Debemos formar opiniones profundas, no reacciones emocionales, y eso se logra con libros, diálogo y experiencia", sostiene.

Finalmente, cita una frase del libro: "La vida no se puede reparar, se recrea". Explica que se la dijo un joven llamado Kevin. "La poesía tiene que ver con crear. Durante mucho tiempo intentamos reparar el pasado, pero la vida nos invita a recrearla en el presente. Los niños son maestros en eso", concluye.

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