Saber esperar al Niño: prevenciones ante el fenómeno climático
Saber esperar al Niño: prevenciones climáticas

A lo largo de las últimas semanas, los interesados en los asuntos del clima han seguido con atención los reportes que indican un aumento en la posibilidad de un fenómeno de El Niño. Recientemente, un nuevo informe del gobierno estadounidense reveló que existe una probabilidad del 61% de que esta anomalía climática se presente en los próximos meses, cifra que se eleva a más del 90% para finales de 2026. Este comportamiento se debe a las temperaturas inusuales en ciertas áreas del océano Pacífico.

Incertidumbre sobre la intensidad

Hasta el momento, no es posible determinar con certeza la intensidad de El Niño. Aunque algunos científicos han elevado el nivel de alerta, los datos actuales no respaldan los escenarios más extremos. Sin embargo, las alarmas están encendidas a nivel mundial, ya que ningún continente puede ignorar los riesgos asociados: alteraciones en los regímenes de lluvias, tanto por exceso como por defecto, y su influencia en la formación de huracanes y tifones en el Caribe y el sudeste asiático.

Impacto en Colombia

En Colombia, El Niño se manifiesta con una reducción significativa de las precipitaciones, afectando principalmente la zona Andina y el norte del país. Esto repercute directamente en la agricultura y la ganadería, ya que la falta de agua disminuye los rendimientos de los cultivos de ciclo corto y el crecimiento de los pastos. Como consecuencia, la oferta de alimentos se reduce, elevando el costo de la canasta familiar y golpeando con mayor dureza a las familias de menores ingresos, que destinan una mayor proporción de sus ingresos a la alimentación.

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Presión sobre el sistema energético

Además, El Niño pone a prueba la confiabilidad del sistema de generación de energía. En condiciones normales, las plantas hidroeléctricas aportan más de dos tercios de los kilovatios consumidos por la industria y los hogares. Sin embargo, cuando el caudal de los ríos disminuye, es necesario recurrir a plantas térmicas que funcionan con gas, carbón o combustibles líquidos. En los últimos años, se han incorporado parques eólicos y solares, aunque su aporte no es constante, ya que dependen del viento y la radiación solar.

Los expertos advierten que el margen de maniobra es mínimo, ya que solo una fracción de los proyectos energéticos previstos se ha concretado. Los más pesimistas señalan que la posibilidad de un racionamiento crece día a día, debido a la falta de medidas preventivas.

Urgencia de acciones preventivas

Evitar repetir épocas aciagas como la de 1992, cuando los cortes de luz alcanzaron las siete horas diarias, debe ser una prioridad máxima. Aunque el escenario más oscuro deberá ser enfrentado por el próximo gobierno, el actual tiene la responsabilidad de actuar de manera proactiva para evitar que esta crónica de un apagón anunciado se concrete. Es imperativo tomar cartas en el asunto y adoptar las medidas necesarias para mitigar los impactos de El Niño.

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