Minas Gerais enfrenta su peor crisis climática con 46 muertos por lluvias históricas
El estado brasileño de Minas Gerais vive una tragedia humanitaria sin precedentes mientras las lluvias torrenciales más intensas registradas en la historia de la región han dejado un saldo devastador: 46 personas fallecidas, 21 desaparecidas y aproximadamente 3.600 familias afectadas. La ciudad de Juiz de Fora, con medio millón de habitantes, concentra el epicentro del drama con 40 de las víctimas mortales.
Una ciudad sepultada bajo el lodo
Juiz de Fora presenta un panorama de devastación total donde calles se han convertido en ríos de barro, viviendas han colapsado y comunidades enteras han quedado aisladas. "Es la imagen más cruda de la catástrofe", describen testigos de la emergencia que comenzó el lunes y que este miércoles permitió una pausa en las precipitaciones para intensificar las labores de rescate.
Los números oficiales revelan la magnitud de la tragedia en esta ciudad:
- 40 de las 46 víctimas mortales registradas en todo el estado
- 19 personas aún desaparecidas
- 3.000 personas sin hogar de forma temporal
- 400 familias que perdieron definitivamente sus viviendas
En el municipio de Ubá, a cien kilómetros de distancia, se reportan seis muertos adicionales, dos desaparecidos y 202 damnificados. Otros seis municipios de la región presentan daños materiales importantes aunque, por ahora, sin víctimas fatales.
Rescate contra reloj en medio de la alerta roja
El Cuerpo de Bomberos de Minas Gerais mantiene 87 efectivos desplegados exclusivamente en Juiz de Fora, respaldados por brigadistas, fuerzas de seguridad regionales y unidades enviadas por el Gobierno federal. Solo entre la madrugada y la tarde del miércoles, los equipos de rescate recuperaron los cuerpos de 15 personas.
La búsqueda más urgente se concentra en el barrio Jardim Paineiras, donde dos niños permanecen desaparecidos entre los escombros. Los rescatistas trabajan sin descanso sabiendo que cada hora sin nuevas precipitaciones es una oportunidad crucial para encontrar sobrevivientes.
Sin embargo, la desigualdad en la respuesta humanitaria se ha hecho evidente. En comunidades pobres como Três Moinhos, en las afueras de Juiz de Fora, la ayuda oficial aún no ha llegado y son los propios residentes quienes enfrentan solos los deslizamientos, removiendo escombros sin equipos ni apoyo institucional.
Febrero más lluvioso de la historia
Lo que hace especialmente alarmante esta crisis es su contexto climático excepcional. Minas Gerais acumula 589 milímetros de lluvia en lo que va de febrero, más de tres veces el volumen histórico esperado para el mes y el registro más alto desde que existen datos meteorológicos.
El Centro Nacional de Monitoreo y Alertas de Desastres Naturales (Cemaden) advierte que la región enfrenta un riesgo "muy alto" de nuevas emergencias debido a:
- La saturación extrema del suelo
- El deterioro del sistema de drenaje urbano
- La previsión de lluvias intensas en los próximos días
Solo en Juiz de Fora se han contabilizado al menos 20 deslizamientos de tierra desde el inicio del temporal, manteniendo a la zona en alerta roja sin fecha de levantamiento.
Respuesta estatal y ayuda de emergencia
Las autoridades mantienen nueve operativos simultáneos en la región y han rescatado con vida a aproximadamente 200 personas hasta el momento. El gobernador de Minas Gerais, Romeu Zema, aseguró que los equipos de salvamento permanecerán desplegados "el tiempo que sea necesario", priorizando la ayuda humanitaria inmediata sobre la reconstrucción futura.
Desde Brasilia, el presidente Luiz Inácio Lula da Silva anunció medidas de alivio económico inmediato:
- Transferencia de 800 reales (equivalentes a unos 155 dólares) para cada persona que haya perdido su hogar
- El dinero será entregado directamente a las alcaldías de los municipios afectados
- Negociación para anticipar beneficios de la Seguridad Social para los habitantes de la zona
Mientras Minas Gerais llora a sus muertos, la amenaza del lodo persiste y los pronósticos meteorológicos advierten que lo peor podría estar aún por venir. El estado enfrenta la peor crisis climática de su historia reciente con la certeza de que la reconstrucción será un proceso largo y doloroso para miles de familias que lo han perdido todo.