Dique comunitario en Lorica sucumbe ante la fuerza del río Sinú
La madrugada del 25 de febrero marcó un momento devastador para las comunidades rurales de Lorica, en el departamento de Córdoba. La creciente del río Sinú rompió completamente la estructura artesanal que habitantes de Nueva Colombia y Cotocá Arriba habían levantado durante casi quince días de trabajo ininterrumpido.
Dos semanas de esfuerzo destruidas en horas
Durante las últimas dos semanas, más de 200 residentes se habían volcado a cerrar un boquete inicial de aproximadamente 150 metros utilizando métodos completamente manuales. Estacones, madera, lonas y miles de bultos de arena cargados sobre los hombros conformaban la barrera que buscaba proteger sus tierras y viviendas de las constantes inundaciones.
El trabajo comunitario permitía avanzar entre 500 y 1.000 sacos por jornada, con relevos que continuaban incluso bajo condiciones climáticas adversas. Sin embargo, las lluvias intensas registradas los días 24 y 25 de febrero cambiaron dramáticamente la situación.
La fuerza del río supera cualquier esfuerzo humano
Según reportes de las autoridades locales, el río Sinú triplicó su fuerza en menos de 12 horas, transformándose en un caudal imposible de contener para una estructura construida sin maquinaria pesada. Las precipitaciones acumuladas, sumadas al incremento del caudal procedente del embalse de Urrá, generaron una presión insostenible sobre los puntos más débiles del dique.
La Alcaldía de Lorica confirmó que el rompimiento abrió un nuevo boquete de entre 20 y 25 metros, reactivando inmediatamente las alertas en todo el Bajo Sinú. La fuerza del agua no solo destruyó lo construido, sino que modificó nuevamente el paisaje, abriéndose paso entre cultivos, caminos rurales y zonas bajas.
Comunidades enfrentan frustración pero mantienen determinación
Pese al golpe emocional de ver destruido el trabajo de tantos días, los habitantes de Cotocá Arriba y Nueva Colombia no abandonaron el punto crítico. Apenas confirmada la ruptura, hombres y mujeres volvieron a cargar sacos de tierra y a reforzar estacones, trabajando sobre el barro en condiciones extremas.
Voceros comunitarios explicaron que la prioridad inmediata es "evitar que el boquete vuelva a ampliarse", pues la erosión generada por la creciente puede transformar una apertura de 25 metros en una entrada de agua incontrolable en cuestión de horas.
Emergencia que se extiende por el Bajo Sinú
Las lluvias recientes no solo afectaron a Lorica. Según reportes regionales, al menos nueve municipios de Córdoba presentaron crecientes y desbordamientos, con acumulados superiores a los 110 milímetros de lluvia en menos de 12 horas.
En el caso específico de Nueva Colombia, el rompimiento del dique implica que los flujos podrían avanzar hacia zonas más profundas del Bajo Sinú, donde numerosas familias ya han sufrido semanas de inundaciones continuas.
Demanda de soluciones estructurales
La magnitud del nuevo boquete dejó claro que la respuesta artesanal ya no es suficiente. Habitantes del sector insisten en pedir maquinaria pesada, asistencia técnica y acompañamiento continuo de organismos de gestión del riesgo. "Esta vez el río mostró que no basta con el esfuerzo humano", expresaron líderes de la zona.
Aunque en días anteriores habían llegado equipos de Policía, Cruz Roja, Bomberos, Defensa Civil y Armada Nacional para reforzar la obra comunitaria, el rompimiento evidencia la necesidad de soluciones estructurales, duraderas y técnicamente diseñadas para contener el Sinú en épocas de alta pluviosidad.
Las autoridades locales mantienen la alerta especialmente en sectores como Castilleral, Palo de Agua, Nariño, Cotocá Abajo y el corredor rural que conecta con Sarandelo, todos ellos afectados en crecientes previas. La comunidad, mientras tanto, continúa su lucha con la meta de cerrar el boquete utilizando aproximadamente 25.000 sacos de arena adicionales, según cálculos locales.
