Las grietas que aparecieron hace varios meses en viviendas del barrio Kennedy, en Bucaramanga, obligaron a numerosas familias a evacuar sus hogares por temor a un colapso. Los daños estructurales, según los residentes, estarían relacionados con una obra ejecutada por la empresa EMPAS, encargada del alcantarillado.
Residentes en situación límite
Algunos habitantes se resistían a abandonar sus viviendas debido a las dificultades económicas para encontrar alternativas de alquiler. En ciertos casos, optaron por desalojos parciales, trasladando solo a algunos miembros de la familia. Solicitaron a la Alcaldía y a las autoridades de Gestión del Riesgo que abordaran el caso como una problemática que afectaba a varias viviendas y que requería ayudas integrales.
Didier Rodríguez, coordinador de Gestión del Riesgo en Bucaramanga, explicó en abril que, según la Ley 1523, para declarar una calamidad pública, el origen debe ser natural y no imputable al ser humano. Aclaró que se había solicitado a EMPAS los registros técnicos previos a las obras para verificar el estado de las viviendas antes de las intervenciones.
Declaratoria de calamidad pública
Ante el avance del deterioro y el riesgo de colapso, la Alcaldía de Bucaramanga declaró el barrio Kennedy en situación de calamidad pública. Como medida principal, se entregarán subsidios temporales de arrendamiento a las familias afectadas, sujetos al cumplimiento de los requisitos establecidos en el decreto reglamentario.
Además, se realizarán estudios técnicos especializados para determinar las causas de las afectaciones estructurales y las soluciones necesarias para estabilizar el terreno. "La prioridad de la Administración Municipal es proteger la vida de las familias del barrio Kennedy y actuar de manera oportuna frente a las condiciones de riesgo identificadas", afirmó Rodríguez.
Se espera que en los próximos días se conozcan los detalles sobre la implementación de las ayudas y el avance de las demás acciones previstas en el plan de intervención.



