Alerta máxima en Santander ante inicio de la primera temporada de lluvias del año
Con el arranque de la primera temporada de lluvias del 2024, la Corporación Autónoma Regional para la Defensa de la Meseta de Bucaramanga (CDMB) ha activado todas las alarmas preventivas en el departamento de Santander. La entidad ambiental hizo un llamado urgente y contundente a los municipios, autoridades locales y, especialmente, a la ciudadanía en general para que refuercen de manera inmediata todas las medidas de prevención ante posibles emergencias climáticas que puedan presentarse durante este período.
Directrices basadas en análisis técnicos y experiencia histórica
La CDMB estableció directrices específicas de preparación y alistamiento que se fundamentan en dos pilares esenciales: los reportes técnicos del Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (IDEAM) y los lineamientos establecidos por la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD). Aunque la temporada se desarrollará bajo condiciones climáticas catalogadas como neutrales, esto no minimiza en absoluto los riesgos históricos que tradicionalmente enfrenta la región santandereana durante estos períodos.
Jesús Evelio Sánchez, coordinador de Gestión del Riesgo de la CDMB, explicó con preocupación que "todos estos puntos requieren monitoreo permanente y la activación inmediata de sistemas de alerta temprana, dado su comportamiento histórico durante períodos de lluvia intensa que hemos documentado a lo largo de los años".
Los puntos más vulnerables identificados en Santander
La corporación ambiental realizó un detallado mapeo de vulnerabilidad que identificó una serie de fuentes hídricas con antecedentes críticos de inundaciones, torrencialidad y crecientes súbitas. Entre las más preocupantes se encuentran:
- El río Lebrija, particularmente en los sectores de Conchal, Vanegas, Venecia, Papayal y San José de los Chorros
- El río de Oro a la altura del municipio de Girón
- Los ríos Suratá, Vetas, Charta, Frío, Manco, Lato, Tona y Salamaga en el sector de El Bambú
- El río Rionegro y la quebrada Grande con todos sus afluentes menores
Estos cuerpos de agua han demostrado históricamente una alta propensión a desbordamientos durante temporadas lluviosas, representando un riesgo significativo para las comunidades aledañas.
Recomendaciones prácticas para la ciudadanía
La CDMB hizo especial énfasis en varias recomendaciones prácticas dirigidas directamente a la población, con mayor urgencia para quienes residen en las inmediaciones de ríos y quebradas identificadas como críticas:
- Vigilancia constante: Se insta a monitorear permanentemente los niveles de los cuerpos hídricos para detectar a tiempo posibles crecientes que puedan poner en riesgo vidas y propiedades.
- Evitar contaminación: Se solicita evitar categóricamente arrojar basuras en vías públicas y fuentes de agua, ya que los taponamientos agravan exponencialmente las inundaciones.
- Mantenimiento preventivo: En zonas rurales, se recomienda retirar proactivamente el material vegetal que pueda obstruir el flujo normal del agua en cauces y desagües.
- Atención a movimientos de tierra: La entidad advirtió sobre la importancia crítica de estar atentos a señales de movimientos en masa en zonas de ladera, un riesgo que se intensifica notablemente con las lluvias en la geografía montañosa de Santander.
- Reporte inmediato: Cualquier anomalía observada debe ser reportada de manera inmediata a las autoridades competentes para activar protocolos de respuesta.
Responsabilidad compartida entre Estado y ciudadanía
Juan Carlos Reyes Nova, director general de la CDMB, recordó con firmeza que "la gestión del riesgo no es, ni puede ser, tarea exclusiva del Estado". La corporación señaló que acompañará técnicamente a los municipios y participará activamente en los consejos territoriales de gestión del riesgo, pero enfatizó que la prevención efectiva depende fundamentalmente de la conciencia y la acción responsable de cada ciudadano.
La entidad ambiental santandereana hizo un llamado final a la corresponsabilidad, destacando que solo mediante el trabajo conjunto entre instituciones, autoridades y comunidades se podrán minimizar los impactos negativos de la temporada de lluvias que ya comenzó a manifestarse en la región.



