La crisis de violencia juvenil que estremece a Buenaventura
El asesinato del futbolista Vladimir Bravo, de apenas 24 años, ha desencadenado una profunda reacción comunitaria en Buenaventura, evidenciando una herida que lleva años sangrando. Los 23 homicidios registrados durante febrero y marzo de 2026, principalmente de jóvenes entre 17 y 30 años, representan apenas la punta del iceberg de una tragedia que afecta a familias enteras, padres, madres, hermanos y amigos que cargan con una tristeza desbordante.
Reconfiguración violenta de bandas urbanas
Las alarmantes cifras documentadas por la Defensoría del Pueblo confirman lo que en el territorio ya se intuía: Los Shottas y Espartanos, las bandas urbanas que se disputan el control de la zona, están experimentando una profunda reconfiguración interna. Este reacomodo no solo está cobrando la vida de los más jóvenes, sino que también pone en duda la efectividad de la mesa de paz total que el Gobierno de Gustavo Petro mantiene con estas estructuras ilegales desde julio de 2023.
La situación llegó a tal punto que el pasado 11 de abril, ambas bandas se vieron obligadas a sentarse y firmar una tregua dentro del marco del diálogo de paz. Según la Defensoría, barrios como San Francisco, San Luis, Juan XXIII y zonas de la comuna 12 se han convertido en el tablero de esta disputa sangrienta, donde habitantes muy jóvenes terminan siendo blanco de reclutamiento forzado, instrumentalización y señalamientos en medio de la confrontación.
Una guerra de jóvenes contra jóvenes
"Tanto víctimas como victimarios suelen ser hombres de entre 16 y 30 años, en su mayoría de sectores vulnerables", explica Fabio Cardozo, jefe de la delegación del Gobierno en los diálogos con las bandas urbanas de Buenaventura. Esta ciudad cuenta con una población mayoritariamente joven, incluso por encima del promedio nacional, lo que según el negociador representa una fortaleza que, ante la falta de oportunidades reales, se convierte en un factor de riesgo y caldo de cultivo para la violencia.
Linda Posso, coordinadora de la Oficina de la Fundación Paz y Reconciliación (Pares) en el Pacífico, profundiza en esta dinámica: "Lo que sucede es que las estructuras criminales, a veces, en medio de sus procesos internos de reacomodo, de cobro de cuentas, empiezan o reanudan procesos de disputa que terminan actuando con la vida de jóvenes, algunos incluso que no hacen parte de los mismos procesos".
Detonante específico y consecuencias amplias
Cardozo señala un hecho puntual que desencadenó la seguidilla de asesinatos: "En el barrio San Francisco asesinaron a una persona que, según se ha señalado, tenía problemas de salud mental, y el hecho habría sido cometido por integrantes de Los Shottas. Eso provocó una respuesta de los Espartanos y rompió la relativa calma que se venía dando. A partir de ahí se desataron retaliaciones que dejaron más muertes".
Sin embargo, los homicidios representan solo una faceta del horror. La Defensoría advierte sobre:
- Extorsiones sistemáticas a comerciantes y transportadores
- Secuestros que aterrorizan a la población
- Entornos escolares profundamente afectados
- Disparos que atraviesan las paredes de las viviendas
- "Fronteras invisibles" que restringen la movilidad
- "Confinamientos de facto" en distintos sectores de la ciudad
Capturas de líderes y tensiones internas
Mientras los jóvenes morían en los barrios, las estructuras criminales recibían golpes desde el exterior. Jorge Campaz, conocido como Mapaya y jefe de los Espartanos, fue capturado el 7 de abril en Bolivia. Este fue el segundo coletazo para los jefes de las bandas urbanas de Buenaventura en 2026, después de la captura en febrero de Diego Bustamante, alias Diego Optra, líder de Los Shottas, detenido en España.
La Defensoría advierte que la reconfiguración interna de las estructuras, que derivó en un pico de violencia, respondería "entre otros factores, a la captura de integrantes, lo cual ha generado disputas por el control territorial y ajustes internos".
Posso relata que tras la captura de Optra circuló información no oficial por WhatsApp generando zozobra: "Ahí se decía que con la captura de este cabecilla se iba a disparar la violencia, se decía a la gente que no saliera".
La tregua y los desafíos del proceso de paz
Frente a la creciente tensión, Los Shottas y Espartanos finalmente firmaron una tregua. Cardozo explica: "Yo tuve la oportunidad de lograr un compromiso por ellos, de cesar esa actividad criminal homicida a partir de este momento".
Sin embargo, las metas del gobierno van más allá de un simple alto al fuego. Cardozo revela una propuesta ambiciosa para los jefes presos: "La idea no es solamente desmontar la banda de la que ya hacen parte. Yo diría desmontar la gobernanza criminal que implica la existencia y la fortaleza de las bandas". Para los jóvenes sin requerimientos judiciales, se plantea una ruta de inclusión con condiciones "favorables" para quienes decidan hacer "tránsito a la vida civil".
El incumplido pacto contra el reclutamiento infantil
Las dinámicas de reclutamiento y violencia contra jóvenes chocan frontalmente con el pacto para frenar la utilización de menores de edad firmado en marzo de 2025. Posso señala: "Uno de los logros principales que siempre señaló la delegación de gobierno fue la firma de un acuerdo, un pacto de no reclutamiento de niños y niñas. Eso fue un pacto que yo personalmente siempre lo celebro, pero en términos de la rigurosidad no hubo forma de hacerle seguimiento a eso".
Cardozo reconoce que el compromiso no se ha cumplido completamente, aunque insiste en avances parciales: "Ha sido un cumplimiento parcial. El reclutamiento se ha reducido y el tema de la niñez entró en la agenda pública, lo cual es valioso". También admite responsabilidades estatales: "Hay deudas del Estado con la niñez en Buenaventura, y eso también incide en estos incumplimientos".
Mientras estas deudas persistan, el reclutamiento de los más jóvenes seguirá siendo una de las formas de violencia más preocupantes y una vía principal para engrosar las filas de estos grupos. Posso resume el sentimiento colectivo con una frase desgarradora: "A esto no se acostumbra. Ninguna madre quiere que su hijo se vaya".



