Desmantelan red criminal que operaba con taxis falsos en Bogotá
Una exhaustiva investigación de casi un año, que incluyó agentes encubiertos, interceptaciones telefónicas y allanamientos en cuatro departamentos, permitió a las autoridades capturar a 23 integrantes de la banda criminal conocida como 'El Mesa'. Esta organización, según los investigadores, utilizaba taxis como fachada para transportar armas y estupefacientes entre las localidades de Usme y Suba en Bogotá, mientras alquilaba viviendas por cortos periodos para almacenar y dosificar drogas antes de su distribución.
Metodología criminal sofisticada
El brigadier general Giovanni Cristancho, comandante de la Policía Metropolitana de Bogotá, reveló que esta estructura originaria de Bello, Antioquia, se estableció en la capital desde 2012. Su operación combinaba múltiples elementos: vehículos de servicio público como cobertura, inmuebles arrendados temporalmente como centros de acopio, y una rotación mensual de coordinadores para mantener el control del negocio ilícito y la ejecución de homicidios selectivos.
Las casas alquiladas servían como puntos estratégicos donde preparaban el estupefaciente antes de distribuirlo hacia parqueaderos, discotecas y espacios públicos en sectores como La Gaitana, Fontanar, Villa Cindy, Santa Rita, Santa Cecilia, Lisboa y Bilbao. Esta movilidad y adaptabilidad, según las autoridades, permitió a la banda sostener sus operaciones durante años a pesar de golpes policiales previos.
Extensión territorial y violencia asociada
El alcalde Carlos Fernando Galán destacó que la estructura criminal tenía presencia en Bogotá desde hace al menos 12 o 13 años, con influencia en localidades como Suba, Ciudad Bolívar, Usme y Rafael Uribe Uribe. La investigación les atribuye participación en por lo menos seis homicidios en la capital, incluyendo el hallazgo de dos cuerpos en bolsas en la vía Cota, Cundinamarca, en marzo de 2025, y el asesinato de Óscar Gilberto Ardila Zambrano, líder de transporte informal en Ciudad Bolívar, ocurrido en junio del mismo año.
Entre los capturados figuran individuos con alias como 'Alejo', señalado como coordinador principal en Bogotá; 'Nías', jefe de sicarios con presunta responsabilidad en al menos 50 homicidios en diferentes regiones del país; y 'Tavo', encargado de planificar y ejecutar asesinatos selectivos contra quienes intentaban comercializar drogas sin autorización en zonas controladas por el grupo.
Rastreo de finanzas ilícitas
El coronel Elver Alfonso, director de la Dijin, enfatizó el trabajo articulado para perseguir las finanzas criminales derivadas del homicidio, sicariato, tráfico de estupefacientes y extorsión. Las autoridades han identificado bienes muebles e inmuebles valorados aproximadamente en 20.000 millones de pesos, recursos que pretenden decomisar como parte de una estrategia integral que va más allá de la captura física de los integrantes.
La organización generaba rentas criminales cercanas a 550 millones de pesos mensuales, dinero que reinvertían en material bélico y logístico para expandir sus acciones delictivas hacia el oriente antioqueño. Durante los operativos se incautaron 25 equipos móviles, dos armas de fuego, agendas con contabilidad de ventas y varias cédulas de identidad utilizadas por los miembros de la banda.
Cuestionamientos al sistema judicial
César Restrepo, secretario de Seguridad de Bogotá, cuestionó que varios de los capturados con antecedentes graves continuaran en libertad antes de esta operación. Destacó el caso de uno de los homicidas más peligrosos detenidos, quien tenía medida de aseguramiento domiciliaria al momento de su captura, planteando una discusión sobre la efectividad del sistema frente a individuos que representan riesgos evidentes para la sociedad.
Las autoridades judiciales imputaron a los implicados delitos de concierto para delinquir agravado, tráfico de estupefacientes, porte ilegal de armas de fuego, homicidio agravado y desplazamiento forzado. Un juez impuso medida de aseguramiento intramural a 21 de los capturados y una domiciliaria a otro, mientras que la persona aprehendida en flagrancia quedó en libertad.
Alcance nacional de la investigación
La investigación no se limitó a Bogotá, extendiéndose a operativos simultáneos en Soacha, Tolima y Cesar. La banda demostró capacidad para mover a sus integrantes hacia otras regiones cuando detectaba persecución policial, manteniendo injerencia criminal en Antioquia, Bolívar, Caldas, Soacha y la capital.
El material recuperado durante los allanamientos incluyó dispositivos electrónicos sometidos a extracción y procesamiento forense, información que fortalecerá nuevos procesos investigativos. Las autoridades hicieron un llamado final a la ciudadanía para continuar denunciando actividades sospechosas a través de la línea 123, reconociendo que la información proporcionada por la comunidad fue fundamental para el éxito de este caso.



