Pasajero relata muertes y contagios en crucero afectado por hantavirus
Pasajero relata muertes y contagios en crucero por hantavirus

El videobloguero turco Ruhi Cenet, de 35 años, vivió una experiencia aterradora a bordo del crucero MV Hondius, donde un brote de hantavirus causó la muerte de tres pasajeros y contagió a varios más. La travesía, que comenzó como un viaje científico y de observación de aves por el Atlántico Sur, se convirtió en una pesadilla.

Los primeros signos de alerta

Cenet embarcó el 1 de abril en Ushuaia, Argentina, para documentar el recorrido hacia el archipiélago de Tristán de Acuña. A bordo viajaban 88 pasajeros, en su mayoría mayores de 60 años, atendidos por 59 tripulantes. Durante los primeros días, todo transcurrió con normalidad. Sin embargo, la mañana del 12 de abril, el capitán anunció por altavoz que un pasajero neerlandés de 70 años había fallecido el día anterior. Según el médico del barco, la muerte se debió a causas naturales y no a una infección.

"Ni siquiera consideraron la posibilidad de que fuera una enfermedad tan contagiosa. No tomaron el problema lo suficientemente en serio", relató Cenet en entrevista con la AFP.

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Rutina sin cambios

A pesar del anuncio, la rutina a bordo continuó sin mayores modificaciones. En las grabaciones de Cenet se observa a los pasajeros reunidos en el buffet, compartiendo espacios cerrados y sin usar mascarillas. "Seguimos comiendo todos juntos", contó. Ante la incertidumbre, Cenet y su camarógrafo optaron por aislarse por decisión propia. "No sabíamos que había un virus, pero simplemente tomamos precauciones", explicó.

Escala en Tristán de Acuña

Días después, el barco fondeó frente a Tristán de Acuña y varios pasajeros desembarcaron. Esa escala hoy es motivo de preocupación para el viajero. "Ojalá no hubiéramos bajado allí después de la primera muerte. Es una isla muy remota y no tienen suficientes médicos", señaló, al advertir que hubo contacto con los habitantes locales.

Agravamiento de la situación

Con el paso de las semanas, el panorama se agravó. Tres pasajeros murieron, incluida la esposa del primer fallecido y una mujer alemana. La Organización Mundial de la Salud reportó que al menos otros cinco viajeros contrajeron, de forma confirmada o probable, hantavirus, una enfermedad respiratoria poco frecuente y potencialmente mortal.

Cenet desembarcó el 24 de abril en Santa Elena junto con otros pasajeros. Al día siguiente tomó un vuelo hacia Sudáfrica, en el que también viajaba la viuda del primer fallecido. La mujer murió un día después. "Iba en silla de ruedas, con la cabeza baja. La enfermedad comenzaba a afectarle", recordó. Desde allí regresó a Estambul, donde las autoridades le indicaron que, mientras no presentara síntomas, no debía cumplir cuarentena.

Lecciones aprendidas

El Hondius permaneció en cuarentena frente a Cabo Verde y posteriormente zarpó hacia las Islas Canarias. Según un contacto que sigue a bordo, los pasajeros permanecen ahora aislados en sus cabinas y con mascarillas. Para Cenet, la experiencia deja una lección: "Este tipo de barcos debería contar con algún laboratorio o equipo necesario en caso de brotes". Cada pasajero pagó cerca de 10.000 dólares por el viaje que, según su testimonio, cambió de rumbo tras la primera muerte en altamar.

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