Buenaventura lanza nuevo SOS por violencia: niño de 5 años herido en balacera
Nuevo SOS por violencia en Buenaventura: niño herido en balacera

Buenaventura en alerta máxima por escalada de violencia criminal

La ciudad portuaria de Buenaventura, en el Valle del Cauca, enfrenta una nueva y preocupante escalada de violencia que ha llevado a las autoridades locales a lanzar un llamado de alerta urgente. Esta semana, el casco urbano se convulsionó con dos homicidios ocurridos el mismo día en la comuna 12, evidenciando la grave situación de seguridad que vive el distrito especial.

Doble crimen en la comuna 12

En el barrio El Caldas, Frankin Murillo Montenegro, de 35 años, fue asesinado en circunstancias que aún investigan las autoridades. Menos de una hora después, en el barrio Alfonso López Michelsen de la misma comuna, Jon Sebastián Villa Gómez, de 29 años, cayó víctima de un ataque sicarial. Estos crímenes se suman a los 14 homicidios registrados solo en marzo, según datos del Ministerio Público, la mayoría de jóvenes residentes en esta estratégica ciudad portuaria.

La violencia en Buenaventura muestra una tendencia alarmante. A mediados de 2025 se contabilizaron 83 homicidios según fuentes del Gobierno Nacional, siendo marzo de ese año el más violento con aproximadamente 50 muertes reportadas. La Personería de Buenaventura ha reiterado sus llamados a las autoridades nacionales para que intervengan ante esta crisis de seguridad que parece no tener fin.

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Violencia que alcanza a los más pequeños

La situación se torna aún más dramática cuando la violencia alcanza a los niños. Un menor de apenas 5 años resultó herido por un disparo el pasado 17 de marzo mientras se encontraba en su hogar del barrio Olímpico, comuna 8. Afuera de su vivienda, se registró un enfrentamiento entre las bandas criminales 'Shottas' y 'Espartanos', y una bala perdida atravesó las paredes de su casa.

El niño fue herido en uno de sus brazos y trasladado de urgencia al hospital público Luis Ablanque de la Plata. Según la Secretaría de Salud del distrito, el pequeño requirió cirugía para detener la hemorragia en su brazo izquierdo, pero la bala causó una fractura que necesita atención especializada de ortopedia pediátrica.

La falta de especialistas en el hospital local obligó a buscar cupo en otras instituciones, iniciando una angustiosa búsqueda que culminó con su traslado al Hospital Universitario del Valle (HUV) en Cali, donde finalmente recibió la atención médica necesaria.

Bandas criminales en guerra abierta

Los enfrentamientos entre 'Shottas' y 'Espartanos', las dos principales bandas criminales que operan en las 12 comunas de Buenaventura, se han intensificado en los últimos meses. Estos grupos, dedicados al tráfico de armas y drogas en alianza con disidentes de las Farc y paramilitares, mantienen una guerra territorial que ha sumido a la ciudad en una espiral de violencia.

A pesar de que ambas organizaciones mantenían una supuesta mesa de conversaciones desde octubre de 2022, tras un partido de fútbol que sirvió como punto de encuentro, la tregua se quebró en 2025 cuando los homicidios se dispararon en la ciudad portuaria. El detonante fue el asesinato del hijo (o hijastro, según versiones) de alias Robert, cabecilla de 'los Chiquillos', brazo armado de 'los Espartanos'.

Robert Daniel Quintana Angulo, conocido como 'Robert', continúa dirigiendo sus operaciones criminales desde la prisión donde se encuentra recluido desde 2023. Su grupo, 'los Chiquillos', mantiene un control territorial basado en clanes familiares que incluyen tíos, hermanos y primos entrenados como sicarios.

Captura de alias Tío

En medio de esta compleja situación, las autoridades lograron un importante golpe contra el crimen organizado con la captura de alias Tío, presunto integrante de 'los Chiquillos'. La operación, coordinada entre el Gaula, la Sipol, el Goes y la Fiscalía General de la Nación, permitió detener a este sujeto que figuraba entre los más buscados de la Gobernación del Valle del Cauca.

Según las investigaciones, alias Tío era responsable del reclutamiento de nuevos integrantes para la estructura criminal, así como del ocultamiento de armas de fuego utilizadas en actividades delictivas. También habría coordinado actividades de extorsión a comerciantes y establecimientos públicos, además de ejecutar homicidios selectivos en los barrios El Caldas, Unión de Vivienda y Carlos Holmes.

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Durante el procedimiento fueron incautados dos teléfonos celulares y dos granadas de fragmentación, elementos que serán fundamentales para el esclarecimiento de otros hechos delictivos. La comandante de la Policía del Valle, brigadier general Sandra Liliana Rodríguez, destacó que en lo corrido del año se han capturado 19 integrantes de 'los Shottas', 28 de 'los Espartanos' y cuatro de 'los Chiquillos'.

Impacto del traslado del obispo

La comunidad bonaverense también lamenta el traslado del entonces obispo de la ciudad, monseñor Rubén Darío Jaramillo, a la Diócesis de Montería, noticia oficializada a comienzos de marzo. Durante sus ocho años y medio de servicio, el sacerdote había logrado importantes acercamientos con las bandas criminales, buscando el anhelo de paz para los entre 300.000 y 400.000 habitantes de Buenaventura.

Monseñor Jaramillo no solo mediaba en conversaciones de paz, sino que realizaba constantes llamados enérgicos sobre la comisión de delitos como extorsiones y desapariciones forzadas, flagelos que continúan afectando a la población. Su partida deja un vacío en los esfuerzos por la pacificación del distrito especial.

Paradoja de pobreza en ciudad estratégica

Buenaventura presenta una dolorosa paradoja: siendo el principal puerto del Pacífico colombiano, por donde transitaron 20 millones de toneladas de mercancía hace dos años, mantiene a la mitad de sus 400.000 habitantes en niveles de pobreza y miseria. La ciudad carece de un buen sistema de acueducto y sus condiciones de vida contrastan dramáticamente con su importancia económica nacional.

Las bandas criminales se mueven con sigilo en las 12 comunas del casco urbano, controlando territorios y manteniendo sus lucrativos negocios de narcotráfico, minería ilegal y extorsión. Mientras tanto, la población civil sigue atrapada en medio de esta guerra que parece no tener fin, con llamados cada vez más urgentes para que el Gobierno Nacional defina una estrategia clara de negociación que, aunque temporalmente redujo la violencia, nunca logró proteger completamente a los ciudadanos comunes.

La situación en Buenaventura requiere atención inmediata y soluciones integrales que vayan más allá del aumento del pie de fuerza militar, abordando las causas estructurales de la violencia y la pobreza que afectan a esta vital ciudad portuaria colombiana.