Niño de 11 años mata a su padre adoptivo en Pensilvania tras discusión por Nintendo Switch
Niño mata a padre adoptivo en Pensilvania por discusión de Nintendo Switch

Comunidad de Duncannon consternada por asesinato de padre adoptivo a manos de niño de 11 años

La localidad de Duncannon, en el estado de Pensilvania, Estados Unidos, se encuentra sumida en la consternación tras el trágico caso de un niño de 11 años que habría asesinado a su padre adoptivo después de una discusión por una consola Nintendo Switch. El hecho, ocurrido el 13 de enero de 2026, ha conmocionado a residentes y autoridades por sus escalofriantes detalles y las graves implicaciones que plantea.

Detalles del crimen y audiencia judicial

Las autoridades informaron que el menor, identificado como Clayton Dietz, fue señalado de disparar y matar a Douglas Dietz, de 42 años, por lo que enfrenta cargos de homicidio criminal siendo procesado como adulto. El 19 de febrero, coincidiendo con su undécimo cumpleaños, el niño compareció ante un juez en el tribunal del condado de Perry bajo custodia y escoltado por agentes policiales.

Testigos que presenciaron la audiencia describieron al menor como desorientado mientras era conducido a la sala judicial. Según videos difundidos en redes sociales, el niño llegó usando lentes, una chaqueta negra y con las manos esposadas, sujetado además por un cinturón de seguridad policial especial.

La trágica secuencia de eventos

Documentos judiciales de la Policía Estatal de Pensilvania revelan que el menor habría disparado contra su padre adoptivo mientras este se encontraba en la cama. La violencia se desencadenó aparentemente después de que el padre le ordenara ir a dormir y le retirara la consola Nintendo Switch.

En su declaración jurada, el niño señaló que se molestó profundamente por la confiscación del dispositivo. Según su relato, se levantó con la intención de recuperar la consola y, durante la búsqueda, encontró las llaves de una caja fuerte. Al abrirla, halló un revólver que, de acuerdo con investigadores, tomó y cargó antes de dirigirse a la habitación de su padre.

La respuesta policial y confesión

La policía recibió una llamada de emergencia alrededor de las 3:20 de la madrugada. Al llegar a la residencia, los agentes encontraron una escena estremecedora: Douglas Dietz yacía con una herida de bala en la cabeza.

Testimonios indican que el menor gritó "Papá está muerto" después de quitarle la vida, y le dijo directamente a su madre: "Yo maté a papá". Un agente policial reportó haber escuchado al niño repetir la frase en inglés durante los momentos posteriores al crimen.

En entrevistas posteriores con las autoridades, el niño declaró que estaba enojado y que no pensó en las consecuencias de disparar el arma. Su madre relató que la despertó un fuerte estruendo y percibió un olor similar al de fuegos artificiales. Al intentar despertar a su esposo, no obtuvo respuesta, y luego notó sangre filtrándose a través de las sábanas.

Reacciones emocionales y condición del menor

La madre también afirmó que su hijo expresó "Me odio" después de confesar lo ocurrido. El informe policial menciona adicionalmente que el menor presentaba una contusión en el ojo izquierdo y un pequeño corte en el labio inferior en el momento de su detención.

El niño manifestó a los investigadores que había tenido "un buen día" con sus padres antes del incidente, pero que tras la discusión por la consola de videojuegos se sintió "loco", lo que precipitó la trágica decisión.

Proceso legal en desarrollo

Actualmente, el niño permanece bajo custodia mientras avanza el proceso judicial. Las autoridades no han precisado si se evaluará su posible traslado al sistema juvenil o si continuará siendo procesado en un tribunal para adultos, una decisión que genera intenso debate legal y social.

Este caso ha provocado un fuerte impacto en la comunidad de Duncannon y plantea nuevos interrogantes sobre el ya polémico manejo de armas de fuego en los hogares estadounidenses. Además, reabre discusiones sobre los límites del sistema penal cuando el acusado es un menor de edad, especialmente en casos de extrema violencia.

La tragedia ocurrida en esta pequeña comunidad de Pensilvania continúa siendo investigada mientras familiares, vecinos y autoridades procesan las implicaciones de un acto que ha dejado profundas heridas emocionales y legales por resolver.