El lucrativo y peligroso negocio ilegal que desmantela la señalización vial de Cali
La ciudad de Cali se enfrenta a una alarmante epidemia de vandalismo y robos en su infraestructura de semáforos que ha generado pérdidas económicas monumentales y graves riesgos para la movilidad y seguridad vial de sus habitantes. Según datos oficiales, durante el último año los daños y hurtos en los 517 cruces semaforizados de la ciudad han ascendido a la astronómica cifra de 29.000 millones de pesos en trabajos de reposición y reparación.
Una crisis que se repite cada 36 horas
Las estadísticas revelan un patrón preocupante: prácticamente cada día y medio una intersección semaforizada es afectada por actos vandálicos o robos en Cali. Esta tendencia se mantiene constante desde 2024, con un pico particularmente grave durante 2025 cuando aproximadamente 200 intersecciones fueron vandalizadas o saqueadas.
En lo que va de 2026, la situación no muestra mejoría significativa. Hasta el momento, 62 intersecciones han reportado daños, con apenas dos personas capturadas en relación con estos delitos. La impunidad parece alimentar este círculo vicioso que compromete diariamente la seguridad de miles de caleños.
La mañana crítica del 27 de marzo
Carlos Alberto Santacoloma, subsecretario de Movilidad Sostenible de Cali, reveló en diálogo con medios que la madrugada del 27 de marzo dejó una docena de cruces viales con semáforos fuera de servicio en el sur de la ciudad. Estos puntos críticos incluyeron:
- Calle 25 con carrera 85C
- Calle 25 con carrera 86
- Calle 13 con carrera 100
- Calle 16 con carrera 98
- Calle 16 con carrera 85C
- Calle 16 con carrera 86
- Calle 16 con carrera 80
- Calle 14 con carrera 70
- Calle 13 con carrera 70
- Calle 13 con carrera 83
- Calle 13 con carrera 98
- Avenida Pasoancho (foco recurrente de delincuencia)
Santacoloma aclaró que estas averías no corresponden a un solo evento delictivo masivo, sino que se han ido acumulando progresivamente: "Puede ser que hoy se reparen dos y mañana haya otra intersección vandalizada que entra a sumar".
El costo exorbitante de cada intervención
Cada intersección semaforizada dañada representa una inversión de reparación que supera los 145 millones de pesos. Los equipos más codiciados por los delincuentes incluyen:
- Controladores de semáforos (valorados entre 100 y 200 millones de pesos)
- Unidades centrales de procesamiento (CPU)
- Tarjetas electrónicas especializadas
- Cableado de cobre (con un kilo cotizado entre 170.000 y 200.000 pesos en el mercado negro)
El caso más emblemático de 2026 ocurrió entre el 22 y 23 de febrero, cuando delincuentes hurtaron el gabinete completo junto con los equipos de control en la intersección de la calle 20 con carrera 13, dejando el sistema completamente inoperante.
Redes criminales transdepartamentales
Investigaciones de la Fiscalía y la Policía han revelado que detrás de estos delitos no operan individuos aislados, sino bandas criminales organizadas que se mueven entre el Valle del Cauca, el Cauca e incluso mantienen conexiones con Antioquia. Estas organizaciones han creado un comercio clandestino de componentes de semáforos robados que trasciende las fronteras regionales.
Lo más preocupante es que Cali no solo sufre el robo de sus propios equipos, sino que también se ha convertido en destino de componentes hurtados en otras regiones del país, según confirmaron fuentes de la Fiscalía.
Respuesta institucional y desafíos logísticos
Frente a esta crisis, la Secretaría de Movilidad ha implementado un protocolo de respuesta inmediata. Cuando ocurre un hecho delictivo, las cuadrillas de la dependencia se activan para realizar reparaciones, mientras guardas de tránsito y reguladores acuden a los sectores críticos para implementar control manual y garantizar la movilidad.
Sin embargo, Santacoloma reconoce limitaciones significativas: "Muchos equipos son importados y requieren más tiempo para hacer su debida reposición". Además, cuando los hurtos involucran afectaciones a la red eléctrica, las reparaciones dependen de la articulación con las Empresas Municipales de Cali (Emcali), lo que añade complejidad al proceso.
El funcionario enfatizó que más allá de los costos económicos, el verdadero precio de esta ola delictiva se mide en vidas humanas en riesgo y en los retrasos sistemáticos en los tiempos de desplazamiento de los ciudadanos. Con más de 3.300 kilómetros de redes de servicios públicos en la ciudad, la tentación del mercado negro del cobre y componentes electrónicos sigue alimentando este lucrativo pero peligroso negocio ilegal.



