Violencia ensombrece el Carnaval de Barranquilla con triple homicidio en barrio Carrizal
El segundo día de las festividades del Carnaval de Barranquilla, considerado uno de los eventos culturales y turísticos más importantes de Colombia, se vio empañado por un sangriento suceso que ha conmocionado a la comunidad. En la tarde del 14 de febrero de 2026, tres personas perdieron la vida de manera violenta en el barrio Carrizal, una zona de la capital del Atlántico históricamente afectada por problemas de seguridad.
Detalles del trágico incidente
Las víctimas fueron identificadas como César Andrés Moya Meza (35 años), John Jairo Manzur Rodríguez (47 años) y Luis Gabriel Solano Villa (50 años). Según informes preliminares de la Policía Metropolitana de Barranquilla, los hombres se encontraban dentro de una vivienda consumiendo bebidas alcohólicas y sustancias psicoactivas cuando fueron atacados por un sicario que llegó al lugar y disparó sin mediar palabra.
Las autoridades han señalado que la banda criminal 'Los Costeños', liderada por Jorge Eliecer Díaz Collazos, alias 'Castor', estaría vinculada a este crimen. Este grupo delincuencial forma parte de las organizaciones que las fuerzas de seguridad tienen en la mira por su accionar violento en el departamento del Atlántico.
Contraste entre seguridad desplegada y realidad violenta
Lo paradójico de esta situación es que el mismo día de los asesinatos, el brigadier general Miguel Andrés Camelo Sánchez, comandante de la Policía Metropolitana de Barranquilla, había informado sobre un operativo de seguridad con más de 2.000 uniformados destinados a garantizar la tranquilidad durante las festividades.
"Todo nuestro compromiso está con la seguridad de los ciudadanos; tenemos toda nuestra capacidad volcada para garantizar la tranquilidad de todos durante estas celebraciones", había afirmado el alto oficial a medios locales. Sin embargo, este triple homicidio evidencia las limitaciones de los dispositivos de seguridad en contextos de violencia estructural.
Contexto nacional preocupante
El Instituto de Estudios para el Desarrollo y la Paz (Indepaz) catalogó este incidente como la masacre número 16 registrada en lo que va del año 2026, lo que refleja el creciente clima de violencia que afecta a diversas regiones del país. Esta cifra resulta especialmente alarmante considerando que apenas han transcurrido poco más de seis semanas del año.
La situación se agrava al analizar el perfil socioeconómico de las víctimas, que generalmente corresponden a personas de bajos recursos dedicadas a labores informales, quienes resultan particularmente vulnerables ante la acción de grupos criminales.
Reflexiones sobre la violencia en contextos festivos
Este trágico suceso obliga a una reflexión profunda sobre la contradicción entre:
- Las imágenes de alegría, color y celebración que caracterizan al Carnaval de Barranquilla
- Las escenas de violencia, dolor y tristeza que se viven en barrios como Carrizal
- La incapacidad de los operativos de seguridad para prevenir hechos violentos en zonas críticas
- La normalización de la violencia en ciertos contextos sociales y territoriales
La masacre ocurrida durante una de las festividades más importantes del país no solo deja tres familias en duelo, sino que plantea serios interrogantes sobre la efectividad de las estrategias de seguridad y la persistencia de circuitos criminales que operan incluso durante eventos masivos con fuerte presencia institucional.



