Violento ataque sicarial en Barranquilla deja un muerto con extenso prontuario criminal
Un nuevo episodio de violencia sacudió este jueves el popular barrio Carrizal en Barranquilla, cuando sicarios en motocicleta asesinaron a un hombre dentro de su vehículo. La víctima, identificada como Jhon Jairo Hernández Díaz de 39 años, contaba con un extenso historial delictivo que incluye catorce anotaciones judiciales y una captura previa en 2022.
El ataque: precisión y rapidez criminal
El hecho ocurrió alrededor de la 1:30 p.m. en la calle 51B con carrera 1G, donde testigos presenciaron cómo dos hombres en moto interceptaron el vehículo de Hernández Díaz. El parrillero, sin quitarse el casco, desenfundó un arma de fuego y disparó múltiples veces a corta distancia, impactando a la víctima en el hemitórax izquierdo y en un brazo.
La escena duró apenas segundos antes de que los agresores huyeran por las estrechas calles del sector, dejando atrás un elemento que podría ser crucial para la investigación: un bolso que contenía una pistola, el cual fue inmediatamente incautado por la Policía y puesto en cadena de custodia.
Un pasado criminal que podría explicar el móvil
Lo que más ha llamado la atención de las autoridades es el robusto prontuario de Hernández Díaz, que incluye:
- Hurto a personas
- Porte ilegal de armas
- Tráfico de estupefacientes
- Amenazas
- Daño en bien ajeno
- Violencia intrafamiliar
Las fuentes policiales confirmaron que la víctima había sido capturada en 2022 durante un operativo contra el grupo delincuencial "Los Lisos", dedicado principalmente al hurto a personas. Este pasado criminal está siendo analizado como posible motivación para el ataque, que las autoridades investigan como un ajuste de cuentas entre estructuras criminales.
Contexto preocupante en el Atlántico
Este homicidio se produce en un momento particularmente violento para el departamento del Atlántico. Durante el reciente Carnaval 2026 se registraron 25 homicidios en solo cuatro días, más del doble que en el mismo periodo de 2025. De estos casos, 17 correspondieron a ataques sicariales, evidenciando las disputas entre organizaciones criminales.
El crimen ocurrió en un sector donde opera el Grupo Delincuencial Organizado Los Costeños, señalado de expandir su control sobre economías ilegales como extorsiones y microtráfico. Esta invasión de dinámicas criminales ha sumido al barrio en un estado de alerta permanente, donde cada ruido evoca el temor de un nuevo disparo.
Investigación en curso y posibles vínculos
La pistola encontrada en el bolso abandonado por los sicarios ha sido enviada a peritos balísticos, quienes buscarán determinar si este arma está vinculada a otros hechos violentos ocurridos recientemente en Barranquilla bajo patrones similares.
Mientras tanto, Hernández Díaz fue trasladado por vecinos a la Clínica Los Almendros, pero llegó sin signos vitales. El personal médico solo pudo confirmar su fallecimiento, sumando otra víctima a la creciente estadística de homicidios sicariales que afecta al departamento.
Las autoridades continúan recabando testimonios y evidencias para identificar a los responsables de este crimen que, una vez más, expone la crudeza del sicariato como mecanismo de ajuste de cuentas en las calles de Barranquilla.
