Hezbolá en Colombia: la red global de poder y economías ilegales que extiende sus tentáculos
Hezbolá en Colombia: red global de poder y economías ilegales

De Líbano a Colombia: los tentáculos globales de Hezbolá

A lo largo de más de cuatro décadas desde su fundación, el grupo chií libanés Hezbolá ha demostrado una extraordinaria capacidad de adaptación. Aunque periódicamente es bombardeado por Israel, ha logrado consolidarse como una organización con estructura propia, amplias fuentes de financiamiento ilegal que se extienden por varios países y una red internacional que le permitiría sobrevivir incluso sin el patrocinio de Irán.

Un actor pseudoestatal con alcance global

Lejos de limitarse al frente contra Israel, Hezbolá opera hoy como un actor pseudoestatal con amplio poder militar y alcance global, estrechamente vinculado al régimen iraní. Su red de financiamiento ilegal se extiende hasta América Latina, donde países como Colombia aparecen con frecuencia en informes de inteligencia y estudios académicos.

"Hezbolá se presenta como un actor proxy de Irán, lo que materializa un rasgo central de las guerras híbridas contemporáneas", señala un estudio de la Revista Colombiana de Estudios Militares y Estratégicos sobre la expansión del grupo en América Latina.

El poder militar que gobierna Líbano

Las cifras del Center for Strategic and International Studies (CSIS) revelan la dimensión de esta organización:

  • Cuenta con alrededor de 30.000 combatientes activos
  • 20.000 reservistas
  • "Miles de colaboradores" civiles
  • Un arsenal de más de 100.000 cohetes

Pese a ser considerado terrorista por la mayoría de los países occidentales, en Líbano, Hezbolá opera como partido político y fuerza de seguridad de facto. Según Foreign Affairs, gobierna amplias zonas del país y mantiene una capacidad militar que el Estado libanés no puede contrarrestar.

América Latina: nueva frontera estratégica

Históricamente, la atención sobre Hezbolá en América Latina se centró en la Triple Frontera entre Argentina, Brasil y Paraguay. Sin embargo, los analistas advierten hoy sobre una nueva frontera estratégica en el Caribe, entre Colombia, Panamá y Venezuela.

"La pertinencia de esta temática para América Latina tiene que ver con la documentada presencia de Irán y de Hezbolá en territorio venezolano", explica Janiel Melamed, doctor en Seguridad Internacional y profesor de la Universidad del Norte.

Colombia: enclave estratégico para operaciones ilícitas

Un informe de inteligencia militar internacional, revelado por La FM, señala que la alianza entre Hezbolá y actores venezolanos ha facilitado:

  1. Corredores de narcotráfico en departamentos como Arauca y Norte de Santander
  2. Refugios seguros para operaciones ilícitas
  3. Rutas marítimas coordinadas desde puertos venezolanos hacia África Occidental y Oriente Medio

Un estudio publicado en la revista Cogent Social Sciences advierte que "la presencia de Hezbolá en Colombia no solo está ampliamente documentada, sino que ha sido sistemáticamente ignorada dentro de los marcos de seguridad y defensa nacional".

Maicao: puerta de entrada estratégica

Maicao, en La Guajira, aparece como un enclave estratégico para las operaciones del grupo. "Se ha convertido en una puerta de entrada para las actividades de Hezbolá en el país", documenta la investigación, que describe redes de facilitación financiera apoyadas en:

  • Comercio informal
  • Diásporas específicas
  • Debilidad institucional local

Financiamiento dual: Irán y economías ilícitas

El financiamiento iraní a Hezbolá ha sido la columna vertebral de su operación, pero existe toda una faceta criminal que le permite complementar sus ingresos. Según el Departamento del Tesoro de Estados Unidos, desde enero de 2025, la Guardia Revolucionaria iraní habría transferido más de 1.000 millones de dólares utilizando casas de cambio sin licencia.

Paralelamente, Hezbolá obtiene recursos adicionales mediante:

  • Narcotráfico internacional
  • Lavado de activos
  • Contrabando de diversos productos
  • Otras economías ilícitas

Una amenaza estructural y silenciosa

La amenaza que representa Hezbolá para Colombia no es inmediata ni visible, pero sí estructural y profunda. El grupo no necesita realizar atentados espectaculares para operar en el país; puede valerse exclusivamente de sus redes criminales establecidas.

Con economías ilícitas florecientes, fronteras porosas y debilidades institucionales, Hezbolá tiene el potencial de mantenerse a flote y rearmarse incluso cuando enfrenta presiones en sus territorios tradicionales. Entender esta lógica operativa es fundamental para dejar de subestimar a un actor que, incluso bajo fuego en el sur del Líbano o en Irán, sigue extendiendo sus tentáculos hacia nuevas regiones como Colombia.