La guerra dispara los precios de alimentos en Rusia: una cesta básica supera los 100 euros
Guerra dispara precios de alimentos en Rusia: cesta básica supera 100€

La guerra dispara los precios de alimentos en Rusia: una cesta básica supera los 100 euros

Una visita al supermercado se ha convertido en las últimas semanas en una verdadera pesadilla para los ciudadanos rusos. Los precios de los alimentos no han dejado de aumentar durante los cuatro años de conflicto con Ucrania, pero desde el inicio de 2026, el costo de productos básicos se ha vuelto prohibitivo para la mayoría de la población.

El impacto directo en la economía familiar

"En Rusia el pueblo llano siempre paga los platos rotos", comentó resignado un moscovita a la agencia EFE en una modesta tienda del norte de la capital. La situación se ha agravado considerablemente desde que el Impuesto al Valor Agregado (IVA) aumentó un 2% el 1 de enero, transformando la compra semanal en una auténtica odisea económica.

Mientras el salario mínimo ruso no alcanza los 300 euros mensuales, la cesta básica de compras supera actualmente los 8.000 rublos (más de 100 euros) en supermercados de gama media, casi el doble de lo que costaba antes del inicio de la guerra y la pandemia de COVID-19.

Productos que se han vuelto inalcanzables

Los precios han experimentado un incremento del 45% desde el comienzo del conflicto según datos oficiales, pero enero de 2026 ha marcado un punto crítico en el poder adquisitivo de las familias rusas:

  • Verduras: Según la BBC, han aumentado un 75% en los últimos años
  • Patatas: Incremento del 167% en solo dos años
  • Lácteos: Subida del 41% en el último bienio
  • Requesón: Producto básico ruso que ha aumentado un 50%

El sirok, una barrita de requesón recubierta de chocolate tradicional en Rusia, se ha disparado un 67% en los últimos cinco años, convirtiéndose prácticamente en un artículo de lujo.

Frutas y vegetales: artículos de lujo

La situación es especialmente dramática con frutas y vegetales. La pera, importada principalmente de China, Argentina y Chile, se ha convertido en la fruta más cara con precios alrededor de 3 euros el kilo. El plátano, antes considerado accesible, ahora supera los 1,2 euros por kilo.

"No puede ser, no puede ser", repite apesadumbrada una pensionista mientras evalúa si puede permitirse los ingredientes para una ensalada básica. Los pepinos han experimentado un aumento del 111,1% en solo tres meses, vendiéndose por unidad a aproximadamente 1,7 euros en muchos establecimientos.

La lechuga tampoco se queda atrás con precios de 3,5 euros el kilo, lo que ha llevado a muchas familias rusas a eliminar las ensaladas como guarnición habitual de sus comidas.

Proteínas: un lujo inalcanzable

La carne roja se ha vuelto prohibitiva para la mayoría. La ternera difícilmente baja de los 8-9 euros, mientras que la carne picada utilizada para preparar los tradicionales filetes rusos alcanza los 4,5 euros el kilo. Esta situación ha provocado que los supermercados retiren cada vez más productos cárnicos por caducidad, ya que permanecen en estanterías sin venderse.

Los pilmeni (raviolis siberianos rellenos de carne), un plato tradicional ruso, ya no están al alcance de todos. Una bolsa de 700 gramos cuesta aproximadamente 4 euros, aunque existen versiones de baja calidad a 1,3 euros.

El pescado fresco se ha convertido en un artículo exclusivo para los rusos más adinerados. Incluso el pescado congelado resulta inaccesible para consumidores con salarios medios, con precios como 30 euros por salmón.

Factores que explican la crisis

Los expertos identifican múltiples causas para esta crisis alimentaria:

  1. Dependencia de importaciones para muchos productos
  2. Malas cosechas consecutivas
  3. Invierno más frío que eleva costos de vegetales de invernadero
  4. Problemas en cadenas de suministro debido al conflicto bélico
  5. Fluctuaciones constantes del rublo

"Suerte que siempre hay descuentos", señaló Marina, una mujer de aproximadamente 60 años en el supermercado Magnit, la cadena más económica del país. Esta frase resume la estrategia de supervivencia que muchos rusos han adoptado frente a una inflación que supera sistemáticamente el crecimiento salarial.

Los rusos también han tenido que reducir drásticamente el gasto en productos no esenciales como postres, chocolate, bombones y cerveza, esta última con un aumento del 70% en solo dos años.