Guatemala finaliza estado de sitio y anuncia nuevo operativo contra pandillas
Guatemala termina estado de sitio y lanza operativo contra pandillas

Guatemala cierra capítulo de estado de sitio y despliega nueva estrategia de seguridad

El gobierno de Guatemala, liderado por el presidente Bernardo Arévalo, dio por finalizado este lunes el estado de sitio que había sido declarado hace exactamente un mes, tras una serie de violentos ataques perpetrados por la pandilla Barrio 18 que cobraron la vida de 11 agentes policiales. Simultáneamente, las autoridades anunciaron la implementación inminente de un nuevo y masivo operativo de seguridad concentrado en la capital del país.

Transición hacia medidas menos restrictivas

En un mensaje a la nación emitido la noche del domingo, el mandatario Arévalo informó que a partir del martes entraría en vigor el denominado "estado de prevención", un régimen legal considerado menos restrictivo que el estado de sitio, pero que conllevará un significativo despliegue conjunto de efectivos de la Policía Nacional Civil y del Ejército de Guatemala en Ciudad de Guatemala y sus municipios aledaños.

"Nuestro gobierno seguirá trabajando incansablemente para que todos los guatemaltecos puedan volver a caminar por sus calles y transitar por sus barrios con mayor tranquilidad y seguridad", declaró el presidente al oficializar el fin de la medida excepcional.

Resultados y cifras del estado de sitio

Al hacer un balance de los 30 días de vigencia del estado de sitio, Arévalo aseguró que la medida arrojó resultados "contundentes y positivos" en la lucha contra la criminalidad organizada. Entre los logros destacados se encuentran:

  • La captura de 83 pandilleros catalogados como "de alta peligrosidad".
  • Una reducción del 33% en los casos de extorsión, comparado con el mismo período del año anterior.
  • Una disminución del 49% en la tasa de homicidios.

El presidente atribuyó parte de este éxito al control ejercido sobre la operatividad de las pandillas, específicamente al cortar los sistemas de comunicación que mantenían los reclusos desde el interior de los centros penitenciarios hacia el exterior.

El Plan Centinela: la nueva fase de seguridad

La estrategia que sucede al estado de sitio se denomina "Plan Centinela". Según un comunicado oficial del Ministerio de la Defensa Nacional, este plan consistirá en patrullajes conjuntos y permanentes realizados por policías y soldados en la zona metropolitana de la capital, áreas identificadas por sus altos índices de extorsión y asaltos, así como en municipios cercanos.

La declaración del estado de sitio original fue una respuesta directa a una grave crisis carcelaria y de seguridad pública. Hace un mes, miembros de la pandilla Barrio 18, organización catalogada como "terrorista" tanto por Guatemala como por Estados Unidos, tomaron rehenes en tres centros de detención preventiva. Su objetivo era presionar a las autoridades para obtener mejores condiciones o traslados a cárceles de menor seguridad.

Voces críticas y el trasfondo del problema

A pesar de las cifras oficiales, en las calles de Guatemala persisten las dudas sobre la efectividad a largo plazo de estas medidas. Mariela Raxón, una tutora educativa de 40 años, expresó su escepticismo, lamentando que en el país suelan aplicarse "medidas endebles disfrazadas de grandes decisiones".

Raxón argumentó que no se atacan los problemas de raíz, como la pobreza estructural y la falta de oportunidades, factores considerados parte del caldo de cultivo que facilita el reclutamiento y la proliferación de las pandillas.

Además, el presidente Arévalo ha sugerido que la ola de violencia que desató la crisis podría tener motivaciones políticas. El mandatario ha insinuado la existencia de un presunto complot para desestabilizar su gobierno, fraguado, según sus declaraciones, por una alianza entre sectores políticos y elementos criminales.

Con el Plan Centinela en marcha, el gobierno de Guatemala busca consolidar los avances reportados y demostrar que la transición desde el estado de sitio hacia un marco de seguridad más sostenible es posible, mientras enfrenta el desafío de convencer a una población escéptica y abordar las causas sociales profundas de la violencia pandilleril.