Grupo armado retiene a 25 pescadores en Ciénaga Grande y les roba motores y lancha
Grupo armado retiene a 25 pescadores en Ciénaga Grande

Un grupo armado retuvo a 25 pescadores en la Ciénaga Grande del Magdalena durante el fin de semana, despojándolos de sus motores, herramientas y una lancha, en un hecho que refleja el creciente dominio criminal en las aguas de la región.

Ataque armado en plena faena

Los hechos ocurrieron la tarde del sábado, entre el kilómetro 0 y el 7 en jurisdicción de la Isla de Salamanca. Los pescadores fueron interceptados por hombres armados que los obligaron a entregar sus pertenencias y luego los condujeron a tierra firme, donde los abandonaron.

El capitán de corbeta Juan David Rendón Zapata, comandante de Guardacostas, confirmó que fueron 25 los afectados y que todos lograron regresar por sus propios medios. “Fueron asaltados y llevados a tierra. Ya están en sus casas. Estamos coordinando con las autoridades para identificar a los responsables”, explicó el oficial.

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Miedo e incertidumbre en la comunidad

En medio de la confusión inicial, familiares reportaron la desaparición de los pescadores, lo que generó alarma. Yolanda Carbonó, edil de Ciénaga, denunció que decenas de pescadores no aparecían y cuestionó la falta de reacción inmediata de las autoridades. “Nos dijeron que era muy peligroso ir a buscarlos. Entonces, ¿qué puede esperar la comunidad?”, expresó.

Horas después, la Armada aclaró que no hubo secuestro, pero sí un ataque que dejó grandes pérdidas económicas y una nueva señal de intimidación. El ataque no es un hecho aislado, sino parte de una dinámica que lleva meses consolidándose en la Ciénaga Grande y sus alrededores.

Control armado del territorio

Pescadores de Pueblo Viejo, Ciénaga y Sitionuevo coinciden en la misma denuncia: grupos armados patrullan el agua, vigilan las faenas y deciden quién puede pescar. “Ellos son los que mandan. Aquí hay zonas donde uno entra con permiso y otras donde simplemente no puede trabajar”, relata un líder comunitario.

La situación ya había sido elevada a nivel nacional, incluso con un consejo de seguridad con presencia del ministro de Defensa. Se anunciaron medidas, refuerzos y acciones para recuperar el control, pero en terreno los pescadores dicen que nada cambió. El agua sigue siendo territorio de riesgo y miedo.

Impacto en la subsistencia

Para estas comunidades, la pesca no es una opción, sino la única forma de subsistencia. Algunos han dejado de salir por miedo; otros continúan porque necesitan llevar alimento a sus casas. La decisión diaria es extrema: salir y exponerse o quedarse sin ingresos. “Uno sale sabiendo que puede perderlo todo”, dice un pescador de la zona.

Riesgo de una tragedia mayor

Organizaciones de derechos humanos advierten que el escenario podría escalar. Lerber Dimas señala que las condiciones actuales recuerdan episodios de violencia extrema en la región, como la masacre de Nueva Venecia. El control armado del territorio, la falta de presencia efectiva del Estado y la presión sobre comunidades vulnerables configuran un riesgo latente.

Desde la Armada aseguran que ya se activaron coordinaciones con Policía, Ejército y autoridades locales. El comandante Juan David Rendón anunció reuniones con el gremio pesquero para definir medidas que permitan garantizar la seguridad en la zona. También reconoció que el ataque podría estar relacionado con las denuncias previas de presencia de grupos ilegales.

La Ciénaga Grande sigue siendo un punto crítico en el mapa de seguridad del país. Allí, el control institucional es débil y las economías ilegales avanzan sobre comunidades que dependen del agua para sobrevivir. El último ataque dejó una escena que muestra a pescadores despojados, familias en incertidumbre y un territorio donde las reglas no las pone el Estado.

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