El atentado con una buseta cargada con explosivos contra un costado de la Tercera Brigada en Cali volvió a encender las alarmas por el orden público en la ciudad y la constante amenaza de las disidencias de las Farc del frente 'Jaime Martínez'. Este grupo armado tiene fuerte presencia en el municipio de Jamundí, a solo 15 minutos del sur de Cali, así como en Dagua y Buenaventura.
Rechazo y llamado a la unidad
La situación generó voces de rechazo, como la de ProPacífico. Su directora ejecutiva, María Isabel Ulloa, manifestó: 'Desde ProPacífico rechazamos este nuevo atentado en la ciudad de Cali. Sin duda esto no es un problema solo de Cali, es el problema que venimos denunciando y alertando sobre todo el suroccidente colombiano'.
Ulloa añadió: 'La seguridad se ha deteriorado y aquí tenemos que estar todos juntos trabajando por mejorar esta situación que claramente incumbe al alcalde, a la gobernadora, pero también al Gobierno Nacional. Trabajemos juntos para solucionar este problema que nuevamente, repito, afecta a Cali, pero es solamente un ejemplo de lo que está sucediendo en el suroccidente'.
Reacción del alcalde
El alcalde Alejandro Eder también se pronunció: 'Es inconcebible tener escenas así en Cali, en una de las ciudades más importantes de Colombia y América Latina. Los colombianos no aceptamos esto. Los caleños no aceptamos esto'. Y agregó: 'Desde Cali estamos listos para hacer lo que sea necesario, pero necesitamos que el Gobierno Nacional también se comprometa'.
Contexto de violencia
El orden público se ha deteriorado aún más tras el asesinato de cuatro jóvenes secuestrados por la misma disidencia 'Jaime Martínez' el pasado 15 de abril. Sus cuerpos fueron hallados abandonados en zonas de Jamundí y el norte del Cauca. El 21 de abril aparecieron dos cadáveres en el sector de La Betulia, en el municipio caucano de Suárez, y horas después se encontraron los cuerpos de los dos jóvenes restantes en una vía entre los corregimientos de Timba y Robles, en Jamundí.
El atentado contra la Tercera Brigada y los recientes homicidios evidencian la grave situación de seguridad que enfrenta el suroccidente colombiano, donde las disidencias de las Farc continúan desafiando a las autoridades.



