Fedearroz lamenta asesinato de empresario arrocero y exige acciones contra la inseguridad en Bogotá
Fedearroz exige acciones tras asesinato de empresario arrocero en Bogotá

Fedearroz manifiesta profunda preocupación por asesinato de empresario arrocero en Bogotá

La Federación Nacional de Arroceros (Fedearroz) ha emitido un comunicado expresando su consternación y preocupación por el asesinato del empresario Gustavo Aponte Fonnegra, propietario de Arroz Sonora, y su escolta Luis Gabriel Gutiérrez, ocurrido el pasado miércoles 11 de febrero en el norte de Bogotá. El gremio calificó el hecho como "lamentable" y reiteró un llamado urgente a redoblar las acciones para garantizar la captura y judicialización de los responsables.

Inseguridad que golpea al empresariado colombiano

En su declaración, Fedearroz señaló que este acontecimiento pone en evidencia el alto grado de inseguridad que afecta a la capital del país, impactando negativamente a una de las familias con mayor tradición en la molinería de arroz en Colombia. Rafael Hernández Lozano, gerente general de la agremiación, afirmó que el crimen no solo incrementa la incertidumbre frente a la seguridad como elemento fundamental de la sociedad, sino que se suma a otros hechos de violencia que vienen afectando al empresariado colombiano, en particular al sector arrocero.

El gremio hizo un llamado contundente para que se intensifiquen los esfuerzos con el fin de identificar y judicializar a los responsables de estos crímenes, así como evitar una mayor degradación de la espiral de violencia que afecta al país. Además, Fedearroz extendió su solidaridad a la familia Aponte Fonnegra y a todos los colaboradores del molino Sonora, expresando su apoyo en este momento de profundo dolor.

Detalles del ataque y la investigación en curso

Según informes de las autoridades, el ataque armado fue meticulosamente planeado. Un sicario, vestido con traje y corbata, esperaba al empresario en la calle 85 #7-13, frente a una sede del gimnasio Bodytech, y actuó con anticipación, disparando a las víctimas a menos de un metro de distancia. Los investigadores encontraron en el lugar tres teléfonos celulares pertenecientes a las víctimas, el arma de fuego del escolta que no pudo ser utilizada, y casquillos de un arma calibre nueve milímetros.

El brigadier general Giovanni Cristancho indicó que la hipótesis principal apunta a la participación de al menos dos sicarios, con apoyo de otras personas para facilitar el escape. La Policía Metropolitana de Bogotá destacó que hubo una planeación previa detallada, reforzando la gravedad del caso. Hasta el momento, las autoridades continúan recopilando pistas e información clave para lograr la identificación y ubicación de los responsables, en un esfuerzo por llevar justicia a las familias afectadas.

Este trágico evento subraya los desafíos de seguridad que enfrentan los empresarios en Colombia, generando un clima de temor e incertidumbre en el sector productivo. Fedearroz insiste en la necesidad de acciones concretas y eficaces para combatir la violencia y proteger a los ciudadanos, especialmente a aquellos que contribuyen al desarrollo económico del país.