A dos días de cumplirse un año del secuestro de los agentes del CTI Jesús Antonio Pacheco Oviedo y Rodrigo Antonio López Estrada, ocurrido el 8 de mayo de 2025 en Fortul, Arauca, el reciente anuncio del Ejército de Liberación Nacional (Eln) sobre un “juicio revolucionario condenatorio” ha profundizado la angustia de sus familias.
El pronunciamiento, divulgado el martes 5 de mayo por el Frente de Guerra Oriental, asegura que el grupo armado llevó a cabo un proceso contra cuatro integrantes de la Policía y la Fiscalía que permanecen secuestrados desde 2025. Entre las condenas, se anunció una “sentencia” contra Jesús Antonio Pacheco Oviedo de “60 meses de prisión revolucionaria” y contra Rodrigo Antonio López Estrada “una pena de 55 meses de prisión revolucionaria”.
Para la familia de Pacheco Oviedo, la noticia no solo reabre el dolor, sino que confirma sus temores. “Ya habían advertido que iban a hacer un juicio si no se llegaba a un acuerdo”, explicó Angélica Pacheco, hija de Jesús Antonio Pacheco. Aun así, reconoce que enfrentar ese escenario ha sido devastador: “Ha sido un momento bastante difícil”, dice con la voz entrecortada.
La joven cuestiona que su padre haya sido convertido en una herramienta de presión: “Para nosotras como familia es muy duro ver que mi padre es una ficha de cambio”. Y añade que, en medio de la incertidumbre, el sentimiento de abandono ha sido constante: “Nosotros hemos sido silenciados por el Gobierno local y nacional. No hay una voz oficial (…) es muy difícil mantener la fe cuando no hay nadie que nos guíe. Petro no ha hecho absolutamente nada”.
Familias se sienten solas y abandonadas
Ese mismo sentimiento lo comparte el resto de la familia. “Nosotros como familia hemos estado solos”, asegura la hermana de Jesús Antonio, Yurley Pacheco. Mientras describen una espera marcada por la angustia, el paso del tiempo y la falta de respuestas.
La hermana del funcionario también cuestiona la condena anunciada por el Eln, que implicaría varios años más de cautiverio: “No es justo que mi hermano tenga que pasar en una selva 5 años y 4 meses mientras aquí sus hijos crecen. Su niño de 6 años todos los días pregunta por su papá”. En su testimonio, hace además un llamado directo al presidente: “Quien tiene en sus manos la potestad de negociar con esa gente que tienen a mi hermano en su poder es el presidente”.
A la preocupación por el tiempo en cautiverio se suma el estado de salud de Pacheco Oviedo. Según su familia, es paciente crónico y requiere atención médica: “Mi hermano tiene una enfermedad crónica y es candidato para una cirugía de vesícula”, advierte su hermana.
Un año de cautiverio y advertencias ignoradas
El caso ha estado acompañado de pruebas de supervivencia difundidas por el Eln. La más reciente se conoció el 16 de febrero de 2026, cuando los funcionarios enviaron mensajes a sus familias y pidieron acciones para lograr su liberación.
En uno de esos videos, el propio Jesús Antonio Pacheco expresó su frustración frente a la falta de avances: “Yo como colombiano, como servidor público al servicio del Estado, hoy me siento defraudado por el gobierno nacional”. En el mismo mensaje, dirigió una petición directa al presidente: “Hoy, ya casi a completarse un año de haber sido retenido (…) usted no se ha dignado a firmar un acuerdo (…) con el fin de nosotros regresar a casa”.
En la misma intervención, insistió en su condición humana en medio del cautiverio: “No somos máquinas, somos seres humanos que sentimos”.
Rechazo institucional y silencio con la familia
El anuncio del Eln generó una reacción del ministro de Defensa, Pedro Sánchez, quien rechazó que ese grupo armado pretenda asumir funciones judiciales mientras mantiene personas secuestradas. Sin embargo, la familia de Pacheco Oviedo asegura que, pese a los pronunciamientos públicos, nadie se ha comunicado directamente con ellos.
“Se nos ha obligado a seguir con la vida (…) cuando nos enteramos de la noticia fue muy difícil”, relata Angélica Pacheco.
Hoy la familia busca alternativas para comunicarse con el agente del CTI con el envío de cartas a través de espacios como “Voces del Secuestro”.



