El expresidente de Honduras, Juan Orlando Hernández, calificó como "falsos" los audios difundidos en la investigación conocida como 'Hondurasgate', que lo vinculan con una presunta campaña de desinformación orquestada por Estados Unidos e Israel contra los gobiernos de México y Colombia.
Audios revelan presunta trama de desestabilización
Una investigación periodística del medio Canal Red ha hecho públicas 37 grabaciones de conversaciones mantenidas a través de WhatsApp, Signal y Telegram, en las que se escuchan a políticos hondureños de alto perfil, entre ellos el expresidente Juan Orlando Hernández (JOH) y el actual mandatario Nasry Asfura. Según la investigación, estas conversaciones revelan una trama orquestada por líderes de la ultraderecha internacional para desestabilizar a gobiernos progresistas de América Latina, especialmente los de México y Colombia, liderados por Claudia Sheinbaum y Gustavo Petro respectivamente.
Los audios, sometidos a procesos de autenticación forense con el programa Phonexia Voice Inspector, mostrarían presuntas transferencias de dinero desde instituciones públicas hondureñas, como la Secretaría de Infraestructura y Obras Públicas, para financiar operaciones políticas y mediáticas coordinadas desde Estados Unidos.
Detalles de las conversaciones
En uno de los audios más sensibles, JOH solicita a Asfura el envío de 150.000 dólares para instalar una plataforma digital vinculada al entorno del presidente estadounidense. En otras conversaciones, JOH menciona apoyo financiero procedente de Israel y señala que el indulto otorgado por el expresidente Donald Trump habría sido facilitado mediante labores de lobby financiadas por actores israelíes.
Además de las campañas mediáticas, las conversaciones apuntan a proyectos geopolíticos más amplios, como la expansión de zonas económicas especiales, la instalación de una nueva base militar en Roatán, la construcción de un centro penitenciario inspirado en el modelo salvadoreño CECOT y la adjudicación de proyectos de infraestructura a empresas estadounidenses. Los audios también muestran una fuerte preocupación por limitar la presencia china en Honduras y consolidar un alineamiento estratégico con Washington y Tel Aviv.
Reacciones y contexto
Juan Orlando Hernández, quien fue indultado por Trump pese a sus condenas por narcotráfico en Estados Unidos, habría sido la pieza clave para subvencionar la victoria de Asfura en las últimas elecciones hondureñas, contando con el apoyo del republicano. Además, se le acusa de presionar para llegar al asesinato de Marlon Ochoa, consejero del Consejo Nacional Electoral y del partido progresista LIBRE, debido a sus denuncias de fraude electoral, especialmente por la injerencia de Washington.
El gobierno del presidente argentino Javier Milei también estaría implicado, ya que los audios revelan que JOH entablaría una campaña desinformativa con el apoyo financiero de Milei, con el objetivo de desestabilizar el ambiente político en Brasil, Colombia y México. El gobierno de Milei alimentaría el mencionado medio de comunicación en conjunto con el gobierno de Benjamin Netanyahu y Estados Unidos.
Implicaciones regionales
El HondurasGate confirma que el alineamiento automático y la dependencia de actores externos sigue siendo un problema estructural de la política exterior latinoamericana. La gravedad del fenómeno radica en que dicho alineamiento no responde a intereses estratégicos latinoamericanos, sino a agendas externas vinculadas a la preservación de la hegemonía estadounidense y al sostenimiento diplomático de Israel en un contexto internacional adverso.
La instrumentalización de campañas mediáticas, redes de desinformación y alianzas políticas transnacionales demuestra que la disputa ideológica latinoamericana ya no puede entenderse exclusivamente en clave nacional, sino que se inserta en un escenario multipolar donde actores externos buscan influir activamente en la orientación política regional. Esto ha provocado respuestas de la izquierda, como se ha visto en Barcelona.
En última instancia, el caso obliga a replantear el debate sobre la autonomía regional en el siglo XXI. América Latina enfrenta el desafío de decidir si continuar actuando como espacio de alineamiento subordinado o avanzar hacia una inserción internacional más autónoma, plural y coherente con sus propios intereses históricos y geopolíticos.



