El micrófono siempre fue de ellas: el grito contra el acoso en medios colombianos
El micrófono siempre fue de ellas: acoso en medios

El micrófono siempre fue de ellas: el grito contra el acoso en medios colombianos

Hay semanas en las que la historia se escribe con la voz rota de quienes guardaron silencio durante demasiado tiempo. Esta es una de esas semanas en Colombia, donde un escándalo de acoso sexual en uno de los canales de televisión más importantes del país ha puesto en el centro del debate nacional un fenómeno que muchas mujeres ya conocían, pero que pocas se atrevían a nombrar en voz alta.

Un patrón sistemático de abuso de poder

No se trata de un caso aislado, ni de un mal momento, ni de una simple confusión. Lo que estamos presenciando es el resultado de años de dolor acumulado, de carreras truncadas y de talentos silenciados por el miedo a perder el trabajo, el crédito o incluso el nombre profesional. Ese silencio no era cobardía, sino pura supervivencia en un entorno donde el respaldo institucional ha resultado insuficiente para proteger a las víctimas.

Las comunicadoras que finalmente se han pronunciado coinciden en algo fundamental: la necesidad urgente de dejar atrás ese silencio y crear garantías reales de seguridad para quienes denuncian agresiones. La precariedad laboral afecta especialmente a las periodistas, exponiéndolas de manera reiterada a situaciones de abuso e impunidad dentro de los medios de comunicación.

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La voz colectiva que está cambiando realidades

Pero algo ha cambiado esta semana. La voz colectiva de quienes alzaron la palabra está transformando realidades y previniendo a otras compañeras que, con inocencia e ilusión, se acercan a entornos donde el poder se ha ejercido con abuso durante demasiado tiempo. Mujeres que se creen entre sí, que se respaldan mutuamente y que dicen 'a mí también me pasó' sin avergonzarse.

Este país tiene mujeres que cubren masacres, que reportean en medio del conflicto armado, que ponen su cuerpo donde otros no se atreven a poner ni la mirada. Mujeres que investigan lo que incomoda, que nombran lo que el poder prefiere que nadie nombre y que cuentan las historias que Colombia necesita, aunque nadie se las pida y aunque todo el sistema les ponga obstáculos.

Su valentía nunca estuvo en duda. Lo que estuvo en duda, durante demasiado tiempo, fue si ese sistema merecía tanto de ellas.

El periodismo colombiano necesita a sus mujeres

El periodismo colombiano necesita a sus mujeres. Las necesita como lo que son: las periodistas más rigurosas, más valientes y más necesarias que tiene este oficio. Sin ellas, la mitad de la verdad de este país sigue sin contarse, sin documentarse y sin llegar al público que merece conocerla.

Colombia tiene una deuda histórica con todas las mujeres que sostuvieron este oficio con las manos cuando otros lo soltaron. Y las deudas, tarde o temprano, se pagan. El micrófono siempre fue de ellas. Era hora de devolvérselo, de reconocer su lugar y de garantizar que puedan ejercer su profesión en condiciones de seguridad y respeto.

Lo que estamos presenciando no es solo un escándalo mediático, sino el inicio de un cambio cultural necesario en los medios de comunicación colombianos, donde el abuso de poder ya no pueda seguir silenciando a quienes tienen tanto que decir.

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