Doble asesinato en exclusivo sector norte de Bogotá evidencia patrón criminal recurrente
La ciudad de Bogotá se vio conmocionada este miércoles 11 de febrero cuando un violento doble homicidio ocurrió en el exclusivo sector del norte, específicamente en la calle 85 con carrera Séptima. El crimen, que cobró la vida del empresario Gustavo Andrés Aponte Fonnegra y su escolta Luis Gabriel Gutiérrez Garzón, revivió trágicos recuerdos de un episodio casi idéntico ocurrido exactamente en el mismo lugar hace dos años.
Historia que se repite: paralelismos alarmantes
El escenario fue idéntico: las afueras del prestigioso gimnasio BodyTech ubicado en uno de los sectores más exclusivos de la capital colombiana. El 24 de julio de 2023, el comerciante de automóviles de lujo Adolfo Alberto Ortega García fue abatido a balazos cuando salía de su rutina de entrenamiento matutina. En aquella ocasión, dos hombres que conducían una motocicleta de alto cilindraje con placas de Medellín ejecutaron el crimen que mantuvo en vilo a la ciudad.
Las autoridades de Bogotá lograron entonces, en un plazo aproximado de quince días, recopilar pruebas suficientes para capturar a los dos presuntos responsables. El proceso investigativo incluyó consulta exhaustiva de grabaciones de cámaras de seguridad, inspección de procesos balísticos, comparación de armas de fuego con municiones recuperadas e interceptación de líneas telefónicas que permitieron la plena identificación de los sospechosos.
Detalles del nuevo crimen que estremece a la capital
La víctima principal del reciente ataque, Gustavo Andrés Aponte Fonnegra, era un reconocido empresario del sector arrocero, propietario de Arroz Sonora con operaciones en regiones como Tolima y Casanare. Además de su actividad comercial, Aponte pertenecía al Consejo Directivo de la fundación que lleva su nombre, organización dedicada a desarrollar proyectos sociales en Bogotá, especialmente enfocados en niños y familias en condición de vulnerabilidad.
Según versiones de familiares cercanos, el empresario no había recibido amenazas ni llamadas de extorsión previas al ataque, lo que aumenta el misterio sobre los motivos del crimen. Su escolta, Luis Gabriel Gutiérrez Garzón, también perdió la vida en el ataque, evidenciando la violencia desmedida de los agresores.
Reacciones políticas y cuestionamientos a la seguridad
La exalcaldesa de Bogotá, Claudia López, se refirió al crimen ocurrido en 2023 destacando que "la víctima de sicarios era un comerciante con anotaciones penales por tráfico de estupefacientes, estafa y extorsión". En sus declaraciones públicas en redes sociales, López enfatizó: "Si tenía asuntos penales pendientes, debía ser sometido a la justicia, no a sicarios".
La exmandataria capitalina también cuestionó severamente las políticas de seguridad, afirmando: "¡El vacío que dejan la reducción policial y la impunidad judicial lo están cubriendo sicarios con ajusticiamiento criminal! ¡Hasta cuándo el nivel nacional entenderá que invertir en seguridad y justicia ciudadana no es un lujo, sino una necesidad imperiosa!".
Patrones investigativos y desafíos actuales
Los investigadores ahora enfrentan el desafío de determinar si existe alguna conexión entre ambos crímenes ocurridos en el mismo establecimiento deportivo. Las similitudes son notorias:
- Ambos ataques ocurrieron en las inmediaciones del mismo gimnasio de alta gama
- Las víctimas eran empresarios con actividades comerciales significativas
- Los crímenes fueron ejecutados con precisión y aparente planeación
- El modus operandi sugiere conocimiento previo de las rutinas de las víctimas
Vecinos del sector han expresado su preocupación por lo que perciben como un patrón de inseguridad que afecta incluso a las zonas más exclusivas de la ciudad. El hecho de que dos crímenes de similar naturaleza ocurran en el mismo lugar con dos años de diferencia genera interrogantes sobre la efectividad de las medidas de seguridad implementadas después del primer incidente.
Las autoridades han iniciado una investigación exhaustiva que incluye, como en el caso anterior, revisión de cámaras de seguridad, análisis balístico y seguimiento de posibles pistas. La comunidad espera que, al igual que en 2023, los responsables sean identificados y capturados en el menor tiempo posible, aunque las circunstancias actuales podrían presentar nuevos desafíos para los investigadores.