Al menos 24 personas, entre civiles y policías, fallecieron el jueves en dos ataques perpetrados por el crimen organizado en el norte de Honduras, según informaron las autoridades. Estos hechos ocurren en un momento en que el país se prepara para lanzar una ofensiva contra estas bandas.
Ataque en Trujillo
El incidente más letal tuvo lugar en la madrugada en el municipio de Trujillo, departamento de Colón, donde al menos 19 personas fueron ejecutadas con armas largas. Esta localidad sufre la presencia de dos bandas rivales que ocupan ilegalmente dos fincas de una empresa privada para explotar palma africana y disputan rutas del narcotráfico, según las autoridades.
Yuri Mora, vocero de la fiscalía, declaró a la televisora local HCH: "Hay dos equipos trabajando en dos lugares. El primer equipo lleva ya el reconocimiento de 13 fallecidos y el segundo lleva un conteo de seis personas que perdieron la vida".
Ataque en Omoa
En Omoa, departamento de Cortés, en la región fronteriza con Guatemala, la policía nacional reportó la muerte de cuatro agentes y un civil el jueves durante un enfrentamiento entre un escuadrón antipandillas y presuntos narcotraficantes. "Condenamos el asesinato de al menos cuatro de nuestros policías", indicó la institución en su cuenta de X.
Reformas legislativas
Ambos ataques ocurren en la misma semana en que el Congreso aprobó una serie de reformas para combatir la violencia criminal, que mantiene la tasa de homicidios en Honduras en más de 24 casos por cada 100.000 habitantes. Las medidas autorizan a los militares a participar en tareas de seguridad pública, crean una nueva división de lucha contra el crimen organizado y permiten catalogar a pandillas y carteles de la droga como grupos terroristas.
Testimonios de la comunidad
Un líder campesino de una comunidad cercana a Rigores, la aldea donde ocurrió la matanza, declaró bajo anonimato: "Al parecer, las personas asesinadas eran empleados de un grupo armado". Añadió que en los alrededores se escuchan disparos y que "aquí ya no hay armonía... uno duerme con un ojo abierto y el otro cerrado".
Videos difundidos por un canal regional mostraron varios cuerpos ensangrentados esparcidos en una de las haciendas. El ministro de Seguridad, Gerzon Velásquez, calificó la escena como "dantesca" y señaló que las víctimas "fueron ejecutadas con fusiles y escopetas".
La fiscalía informó que varios de los fallecidos fueron trasladados a sus viviendas por familiares, lo que ha dificultado las labores de identificación. Adilia Castro, líder comunitaria de la zona, comentó a la AFP: "Son campesinos miembros del Movimiento Campesino de Rigores".
Contexto de violencia
En relación con los hechos en Trujillo, Velásquez sostuvo que se trata de un suceso inédito en una zona que, sin embargo, está "en conflicto desde hace muchos años" por el accionar de bandas dedicadas al narcotráfico y la invasión de terrenos agrícolas. El jefe de la policía de Trujillo, Carlos Rojas, explicó que estas organizaciones ocupan y explotan ilegalmente dos fincas de palma africana que pertenecían a una corporación. "Con el tiempo se fueron apoderando. Ese dinero les permite dotarse de armas para controlar la zona", señaló el oficial.
El gobierno ordenó un despliegue de efectivos policiales y militares en Trujillo y Omoa. Los cuerpos de los agentes en Omoa aún no han sido rescatados, según declaró un oficial de policía a periodistas.



