Operación militar en Catatumbo desata crisis diplomática y humanitaria
El bombardeo autorizado por el presidente Gustavo Petro en la región del Catatumbo, departamento de Norte de Santander, ha reavivado las tensiones del conflicto armado colombiano y proyectado nuevas dinámicas geopolíticas tras el encuentro entre el mandatario colombiano y su homólogo estadounidense Donald Trump.
Comunicado enérgico del ELN contra el gobierno Petro
El Ejército de Liberación Nacional (ELN) emitió un contundente comunicado a través de sus canales oficiales donde acusa al presidente Gustavo Petro de haberse sometido completamente a los intereses de Estados Unidos luego de autorizar la operación militar que dejó al menos siete guerrilleros muertos en zonas rurales de los municipios de El Tarra y Tibú.
"El gobierno del presidente Petro ha decidido claudicar ante las órdenes del imperio de Estados Unidos y ponerse al servicio de la arremetida neocolonial que encabeza Donald Trump", señaló la organización insurgente mediante su cuenta en la red social X, anteriormente conocida como Twitter.
Según el grupo guerrillero, estas acciones militares representan un giro radical en la política de paz que había caracterizado los primeros años de la administración Petro, negando completamente los avances realizados por sus emisarios en materia de diálogo.
Detalles de la operación militar en la frontera
Las Fuerzas Militares colombianas reportaron que la operación se ejecutó en la madrugada del 4 de febrero en el Catatumbo, resultando en:
- Siete guerrilleros abatidos del Frente de Guerra Nororiental del ELN
- Un insurgente capturado
- Recuperación de doce fusiles y material de inteligencia
La ofensiva cobra especial relevancia por su temporalidad, pues se produjo apenas horas después de la reunión sostenida el 3 de febrero entre Petro y Trump en la Casa Blanca, donde ambos mandatarios acordaron retomar un "diálogo directo y franco" y avanzar en la cooperación bilateral contra el narcotráfico.
Versión presidencial y justificación de las acciones
El propio presidente Petro confirmó los hechos en su cuenta de X, afirmando que este fue el bombardeo número catorce durante su administración. El mandatario destacó que la operación se ejecutó "evitando al máximo la caída de menores", en referencia directa al reclutamiento infantil que ejercen los grupos armados en la región.
"He ordenado un catorceavo bombardeo de la fuerza pública en mi gobierno, esta vez en el Catatumbo. Hemos investigado, hasta donde es posible, la no presencia de menores", escribió el jefe de Estado.
Petro justificó estas acciones militares argumentando que el ELN abandonó la lucha insurgente para dedicarse al narcotráfico. Además, sostuvo que las operaciones buscan proteger a la población civil afectada por la guerra que ese grupo libra desde enero de 2025 contra el Frente 33 de las disidencias de las FARC por el control territorial del Catatumbo.
Contradicciones en el proceso de paz
El ELN presenta una versión radicalmente diferente de los acontecimientos. Según el grupo insurgente, el 2 de febrero —un día antes de la cita con Trump— recibió a un emisario del presidente junto a una delegación de la comunidad internacional y de la Conferencia Episcopal Colombiana para explorar la posibilidad de retomar la solución política al conflicto.
"Ratificamos nuestra voluntad de paz y la disposición a seguir buscando salidas para la crisis de la Mesa de Diálogos", afirma el comunicado guerrillero, que denuncia que horas después de culminar esa reunión exploratoria, Petro ordenó bombardear la misma área del Catatumbo donde se había desarrollado el encuentro.
Para el ELN, "la gravedad de lo acontecido no es que Petro haya ordenado acciones de guerra, sino que estas nieguen las alternativas de paz que estaban en curso y que él mismo había autorizado".
Crisis humanitaria en aumento
La disputa territorial entre el ELN y el Frente 33 de las disidencias de las FARC ha generado una grave crisis humanitaria en la región del Catatumbo. Los enfrentamientos han causado consecuencias devastadoras:
- Más de un centenar de personas fallecidas
- Aproximadamente 65.000 campesinos desplazados de sus tierras
- Población civil atrapada en fuego cruzado constante
El ELN, segundo mayor grupo armado de Colombia después del Clan del Golfo, cuenta según la Fundación Ideas para la Paz con aproximadamente 6.450 integrantes hasta julio pasado y mantiene una fuerte presencia en los 2.219 kilómetros de frontera con Venezuela.
Implicaciones estratégicas y geopolíticas
El excomisionado de Paz Miguel Ceballos explicó la importancia estratégica de las acciones contra el ELN en relación con Venezuela, señalando que estos grupos criminales en la frontera amenazan la estabilidad del país vecino en su momento de transición política.
"Eran prácticamente grupos paramilitares al servicio de Maduro. Una guerra de guerrillas nadie la gana", advirtió Ceballos, quien agregó que "uno de los primeros efectos claros y no especulativos de la reunión es la ofensiva directa contra el ELN, en la cual, por primera vez, el Gobierno Petro recurre a los bombardeos contra esa guerrilla en un territorio de frontera con Venezuela".
El analista político anticipó que esta ofensiva de Colombia y Estados Unidos contra el ELN muy posiblemente se replicará en otras zonas de frontera, incluyendo la región de Arauca.
Acusaciones cruzadas y violaciones al DIH
La organización guerrillera también acusa al gobierno de proteger al Frente 33 de las disidencias de las FARC, con quienes, según afirman, Petro mantiene una alianza de vieja data en el territorio. Además, denuncia que bombardear zonas pobladas constituye una violación al Derecho Internacional Humanitario.
En su mensaje final, el grupo insurgente añadió: "Las políticas de paz y de cambios en favor de las mayorías han quedado lesionadas de manera terminal, pues con la militarización creciente por parte del gobierno no puede hablarse de paz ni de superación del conflicto, menos aún entregando la soberanía nacional a un imperio genocida".
A pesar de las tensiones y acusaciones mutuas, el ELN cerró su comunicado afirmando que continuará dialogando con la sociedad, las organizaciones populares y las comunidades para avanzar hacia la construcción del Acuerdo Nacional que han propuesto al país, mientras espera el próximo gobierno.



