Imagen de referencia. Atlántico registra 394 homicidios en 2026 y aumenta la violencia fuera de Barranquilla. Foto: Alcaldía
Un ataque sicarial en un billar. Otro en un restaurante. A veces frente a una casa o en una playa a plena luz del día. Un boxeador que desaparece después de una pelea y cuyo torso termina flotando en las aguas del río Magdalena. Escenas que, separadas, parecen apuntar apenas a casos aislados, a hechos excepcionales. Pero no lo son. Al menos, no en el departamento del Atlántico.
Cifras alarmantes
De acuerdo con las estadísticas oficiales, el departamento del Atlántico cerró el año 2026 con un total de 394 homicidios. Esta cifra representa un incremento significativo en comparación con años anteriores, especialmente en municipios que antes se consideraban relativamente seguros. Mientras que Barranquilla, la capital, ha logrado mantener una tendencia estable, las localidades aledañas han visto un aumento preocupante de la violencia.
Violencia fuera de la capital
Municipios como Soledad, Malambo, Puerto Colombia y Sabanalarga han reportado un alza en los casos de homicidios. En muchos de estos lugares, los crímenes ocurren en espacios públicos y a plena luz del día, lo que genera una sensación de inseguridad entre los habitantes. Los ataques sicariales se han vuelto comunes en billares, restaurantes e incluso en playas, como ocurrió recientemente en un balneario de la región.
Uno de los casos más impactantes fue el de un boxeador local que desapareció tras una pelea y cuyo torso fue encontrado flotando en el río Magdalena. Este hecho, junto con otros similares, ha puesto en evidencia la presencia de grupos criminales que operan en la zona.
Factores detrás de la violencia
Las autoridades atribuyen este incremento a la disputa territorial entre bandas criminales como Los Pepes y Los Costeños, que buscan controlar las rutas del narcotráfico y otros delitos. Además, la falta de presencia estatal en algunas áreas ha facilitado la expansión de estas organizaciones. La violencia no solo se manifiesta en homicidios, sino también en extorsiones, secuestros y desplazamientos forzados.
Respuesta del Gobierno
El Gobierno Nacional, bajo la administración de Gustavo Petro, ha implementado la política de paz total, que busca desarticular estos grupos a través del diálogo y la negociación. Sin embargo, los resultados hasta ahora son limitados. En el Atlántico, las fuerzas de seguridad han intensificado los operativos, pero la violencia persiste.
Organizaciones de derechos humanos han denunciado que las víctimas en su mayoría son jóvenes de escasos recursos, atrapados en un ciclo de violencia que parece no tener fin. La comunidad exige medidas más efectivas para garantizar la seguridad en todo el departamento.



