Hombre de 50 años sobrevive a ataque armado en Barranquilla por presiones de 'gota a gota'
Las autoridades de Barranquilla investigan un violento ataque armado contra Blas Eduardo Ojeda Zúñiga, de 50 años, ocurrido en el barrio El Silencio durante la tarde del jueves 12 de febrero. El hecho, que ha generado alarma en la comunidad, estaría vinculado a presiones de redes de préstamo informal conocidas como 'gota a gota'.
Detalles del atentado
El ataque se registró aproximadamente a las 3:00 p.m. en la intersección de la calle 79B con carrera 28, cuando un sujeto que se desplazaba a pie se aproximó a la víctima y le disparó dos veces a quemarropa antes de huir del lugar. Ojeda Zúñiga fue trasladado inicialmente al Camino La Manga y, debido a la gravedad de sus lesiones, fue remitido posteriormente a un centro médico de mayor complejidad.
Móvil vinculado a préstamos informales
Según versiones de allegados a la víctima, el atentado estaría relacionado con presiones ejercidas por cobradores informales. La investigación preliminar indica que en la vivienda donde actualmente reside Ojeda Zúñiga -propiedad suya- habitaron anteriormente personas que contrajeron deudas con redes de 'gota a gota' y abandonaron el inmueble sin cancelar sus obligaciones.
"Desde entonces, sujetos desconocidos habrían estado coaccionando al propietario para que asuma responsabilidad por deudas ajenas. Su negativa a acceder a estas exigencias podría haber desencadenado el ataque armado", explicaron fuentes cercanas al caso.
Operativo de investigación en curso
La Seccional de Investigación Criminal (SIJIN) de la Metropolitana de Barranquilla (Mebar) desarrolla intensas labores de campo que incluyen:
- Entrevistas con vecinos y testigos
- Análisis de evidencias en el lugar de los hechos
- Rastreo de fuentes humanas para identificar al autor material
- Investigación sobre posibles determinadores intelectuales del ataque
Fenómeno criminal extendido en la región
Este caso se enmarca en un patrón de violencia más amplio documentado en Barranquilla y su área metropolitana durante el último año. En 2025, las autoridades contabilizaron decenas de homicidios vinculados a disputas territoriales, cobros cruzados, retaliaciones y control de rutas de préstamo informal.
Investigaciones periodísticas y fuentes judiciales han descrito un negocio ilícito que combina el préstamo informal con otras actividades criminales como:
- Microtráfico de sustancias prohibidas
- Despojo de propiedades
- Extorsión sistemática a comerciantes y residentes
Un análisis del Observatorio de Seguridad de la Universidad del Norte ha determinado que la actividad de los cobradores informales se entrelaza con al menos once delitos diferentes, generando un efecto corrosivo sobre la economía barrial y multiplicando escenarios de violencia urbana.
Mecanismos de coerción que afectan a terceros
Fuentes especializadas en el fenómeno del 'gota a gota' explican que no es inusual que las presiones se extiendan a personas no directamente vinculadas con las deudas originales. Entre los afectados colaterales se encuentran frecuentemente:
- Propietarios que arrendaron inmuebles a deudores
- Actuales ocupantes de viviendas donde habitaron morosos
- Comerciantes que comparten dirección con antiguos deudores
La lógica operativa de estas redes combina mensajes intimidatorios, cobros en vía pública y, de manera escalonada, agresiones físicas directas para forzar pagos. Cuando encuentran resistencia o no localizan al deudor original, los perpetradores buscan "dejar un precedente" mediante actos violentos que refuercen su reputación de cobro implacable.
Reacciones y llamado a la protección
Mientras la salud de Blas Eduardo Ojeda Zúñiga evoluciona, la ciudadanía ha manifestado su preocupación y exigido a las autoridades mayor protección para la población adulta mayor. Las reacciones al caso han sido de unánime rechazo, destacando que la responsabilidad del propietario en deudas contraídas por antiguos arrendatarios no existe jurídicamente.
Las autoridades recomiendan formalizar denuncias ante cualquier indicio de presión por parte de redes de préstamo informal, aportando registros de llamadas, mensajes u otras evidencias de intimidación. La investigación continúa activa mientras se buscan respuestas que permitan esclarecer completamente este preocupante caso de violencia urbana.