El analista Diego Arias ofrece una reflexión sobre los recientes atentados de las disidencias de las Farc en el Valle del Cauca y Cauca, que han escalado a niveles sin precedentes. Los ataques, que incluyen el trágico suceso en Cajibío con veinte fallecidos, evidencian una capacidad operativa que no fue detectada por la inteligencia estatal.
Escalada violenta sin antecedentes
Las acciones terroristas de las disidencias de las Farc se han vuelto frecuentes en Cali, el Valle y el suroccidente colombiano en los últimos tres años, con un saldo considerable de destrucción y víctimas. Sin embargo, la escalada actual es compleja y sistemática, iniciando con ataques a cuarteles militares en Cali y Palmira, y culminando en la masacre de Cajibío.
Desafíos para la fuerza pública
El analista cuestiona cómo un operativo de tal magnitud no fue detectado previamente, y si es posible retomar el control en la región. Señala las limitaciones humanas, materiales y operativas de la fuerza pública, ejemplificando con la dificultad de militarizar la vía Panamericana. Las estructuras responsables son la Jaime Martínez, Dagoberto Ramos y Carlos Patiño.
Para enfrentar este desafío, se requiere solidaridad con las comunidades, respaldo a las autoridades y un fortalecimiento inmediato de capacidades operativas y de inteligencia. A largo plazo, es crucial la sustitución de cultivos de coca, que financian la violencia.
Finalmente, el llamado es a la unidad regional y nacional, evitando el aprovechamiento político-electoral de la coyuntura.



