El sistema de salud en Colombia enfrenta una señal de alerta por la caída en el número de cotizantes, que pasó de 12,9 millones a 12,2 millones entre octubre de 2025 y febrero de 2026. Esto representa 765 mil personas menos que aportan al sistema, en una tendencia que completa cuatro meses consecutivos de descenso, según datos difundidos por el economista Mario Fernando Cruz en su cuenta de X.
Caída inédita en los cotizantes
Más allá de la cifra, preocupa la rapidez de la caída. A comienzos de año suele haber una reducción estacional en los aportes, pero esta vez fue entre dos y tres veces mayor de lo normal. El economista señaló que se trata de un fenómeno inédito en los últimos años.
Cuando menos personas cotizan a salud, en muchos casos no es porque dejaron de trabajar, sino porque salieron del empleo formal. Esto puede significar pérdida de trabajo, paso a ocupaciones informales o ingresos que ya no permiten sostener aportes constantes. En ese sentido, el dato no solo habla del sistema de salud, sino del mercado laboral.
Señal de deterioro estructural
Una reducción sostenida en los cotizantes suele estar asociada a menor estabilidad laboral y mayor informalidad. También hay un cambio en la forma de trabajar: el aumento de ocupaciones por cuenta propia o con ingresos variables hace más difícil cumplir con los aportes completos a la seguridad social. Esto no siempre se refleja de inmediato en las cifras de empleo, pero sí en la calidad de ese empleo.
Por eso, más que una caída puntual, lo que se empieza a ver es una señal de alerta. El mercado laboral podría estar generando más ocupación, pero con menos protección y menor capacidad de aportar al sistema. La evolución en los próximos meses será clave. Si el número de cotizantes se recupera, podría tratarse de un ajuste temporal. Pero si la tendencia continúa, reforzaría la idea de un deterioro más estructural en el empleo formal en Colombia.
Trabajadores independientes: los más vulnerables
Una de las señales que más inquieta está en los trabajadores independientes. Aunque una parte importante de quienes cotizan al sistema de salud pertenece a este grupo, su participación sigue siendo limitada frente al total. Esto deja en evidencia una realidad incómoda: muchos trabajadores por cuenta propia logran aportar a salud, pero no alcanzan a cubrirse en otros frentes clave.
En la práctica, esto significa trabajar sin una protección completa frente al futuro o frente a riesgos del día a día. Según datos del economista Cruz, la proporción de cotizantes independientes sobre el total es baja en otros sistemas:
- En salud, de cada 100 cotizantes, 18 son independientes.
- En pensiones, apenas 15.
- En riesgos laborales (ARL), 11.
- En cajas de compensación, solo 3.
La situación no es solo de cobertura, también es de estabilidad. En muchos casos, los ingresos de los independientes son variables, lo que dificulta mantener aportes constantes. Por eso, más que una elección, la baja cotización suele ser el resultado de condiciones laborales frágiles.
Finalmente, aunque el trabajo independiente suele asociarse con flexibilidad, en Colombia muchas veces está ligado a ingresos inestables y baja protección social. La baja participación en sistemas como pensiones, ARL o cajas de compensación muestra que no hay una integración completa a la seguridad social.



