Histórica condena en Brasil por el asesinato de Marielle Franco
La Corte Suprema de Brasil dictó este miércoles una sentencia histórica al condenar a 76 años de prisión, cada uno, a los hermanos Chiquinho y Domingos Brazão, exparlamentarios acusados de ordenar el asesinato de la concejala y activista Marielle Franco en marzo de 2018. Este crimen, que conmocionó al país sudamericano, expuso los profundos vínculos entre el poder político y las organizaciones criminales en Río de Janeiro.
Un crimen que marcó a Brasil
Marielle Franco, concejala de Río de Janeiro, activista negra y lesbiana de 38 años, fue acribillada a balazos junto a su chofer Anderson Nunes la noche del 14 de marzo de 2018 mientras circulaba por el centro de la ciudad. El autor material del crimen fue el expolicía Ronnie Lessa, quien en 2024 recibió una condena de 78 años de cárcel.
Según los magistrados del Supremo Tribunal Federal, los hermanos Brazão ordenaron el asesinato como represalia por el trabajo político de Franco contra las milicias, grupos paramilitares que controlan extensas zonas de barrios populares en Río. "No solo tenían contacto con la milicia. Ellos eran la milicia", afirmó el magistrado Alexandre de Moraes durante la lectura del fallo.
La lucha contra las milicias
Desde su posición en el concejo municipal, Marielle Franco se había convertido en una voz incansable contra la expansión de las milicias y las urbanizaciones ilegales en comunidades vulnerables. Estas actividades representaban una de las principales fuentes de ingreso para estas organizaciones criminales, formadas originalmente hace cuatro décadas por expolicías como células de autodefensa contra el narcotráfico.
La corte determinó que el asesinato de Franco tenía como objetivo enviar un "recado" a la clase política carioca que se opusiera a los intereses de estas estructuras criminales. "Era una mujer pobre, una mujer negra que se atrevió a ir en contra de los intereses de milicianos, hombres y blancos", explicó el magistrado De Moraes, señalando el componente de racismo y misoginia en el crimen.
Reacciones emocionadas
En la sala del tribunal, familiares de Marielle Franco reaccionaron con llanto y abrazos al conocerse la sentencia contra los Brazão. Anielle Franco, hermana de la víctima y actual ministra de Igualdad Racial del gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva, declaró a los periodistas: "La violencia política de género y raza que existe en este país debe detenerse".
La magistrada Carmen Lucia, única mujer en la corte suprema, expresó el impacto emocional del proceso: "Este proceso me ha hecho mucho daño espiritualmente, mucho daño psicológicamente", y añadió con preocupación: "¿Cuántas Marielles permitirá Brasil que sean asesinadas?"
Otras condenas relacionadas
El fallo histórico no se limitó a los hermanos Brazão. La justicia brasileña también condenó a otros implicados en el caso:
- Rivaldo Barbosa, excomisario de policía que dirigió inicialmente la investigación, recibió 18 años por obstrucción a la justicia e intentar proteger a los acusados.
- Ronald Paulo de Alves, exagente de la policía militar y miembro de la milicia, fue condenado a 56 años por vigilar la rutina de Franco e informar su paradero la noche del crimen.
- Robson Calixto Fonseca, exasesor de Domingos Brazão, recibió 9 años de prisión por actuar como intermediario entre los acusados y miembros de la milicia.
Un punto de inflexión contra la impunidad
Organizaciones de derechos humanos celebraron la sentencia como un momento histórico para Brasil. Jurema Werneck, directora de Amnistía Internacional en el país, valoró: "El fallo es histórico porque Brasil ahora tiene la oportunidad de romper el ciclo de impunidad. Todos sabemos aquí que la impunidad ha sido la norma".
Los hermanos Brazão fueron hallados culpables de doble homicidio calificado, organización criminal armada y tentativa de homicidio contra una asesora de Franco que sobrevivió al ataque. Según la corte, los acusados "no esperaban tal repercusión" tras el crimen que cometieron.
Durante el juicio, la defensa de los Brazão clamó la inocencia de sus clientes, pero admitió abiertamente los vínculos entre el poder político local y el crimen organizado. Cleber Lopes, abogado de Chiquinho Brazão, declaró: "Quien hace política en Río y nunca les pidió votos a narcotraficantes o milicianos, que tire la primera piedra".
Este caso, que ha seguido desarrollándose durante más de ocho años, representa uno de los episodios más emblemáticos de la lucha contra la corrupción y la violencia política en Brasil, marcando un precedente significativo en la justicia del país más grande de América Latina.