El número de víctimas del ataque con un cilindro bomba perpetrado este sábado en la vía Panamericana, en el suroccidente del país, aumentó a 14 personas muertas, todas civiles, y 38 heridas, informó el gobernador del Cauca, Octavio Guzmán.
“Hasta el momento, reportamos 14 personas muertas y más de 38 personas heridas, entre ellas cinco menores de edad”, señaló el mandatario en su cuenta de X. Inicialmente, las autoridades habían confirmado siete fallecidos y 17 heridos.
El ataque ocurrió en el sector El Túnel, en Cajibío
El hecho se registró en el punto conocido como El Túnel, en el municipio de Cajibío (Cauca), cuando un cilindro cargado con explosivos impactó un bus y otros vehículos que transitaban por la carretera, causando además daños severos en un tramo de la vía.
El Ejército atribuyó el ataque a la columna Jaime Martínez, estructura del Estado Mayor Central (EMC), disidencia de las Farc.
“Esta es una tragedia que enluta profundamente y llena de dolor a nuestro pueblo”, expresó el gobernador Guzmán, quien también reportó una “grave afectación” a la infraestructura vial.
Ministro de Defensa llega a la zona
El ministro de Defensa, Pedro Sánchez Suárez, viajó en la noche a Popayán junto con la cúpula militar y policial para coordinar acciones. Venía procedente de Cali, donde el viernes fueron atacados con cilindros explosivos dos batallones, sin dejar víctimas.
Según el Ministerio de Defensa, en la reunión se buscará “definir acciones que permitan dar con el paradero de los criminales que han pretendido sembrar miedo y desestabilizar el suroccidente del país”.
ONU condena los ataques en Colombia
La Oficina en Colombia del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos condenó “enfáticamente los ataques indiscriminados” registrados en Cauca y Valle del Cauca en los últimos días.
“Reiteramos que los ataques indiscriminados están prohibidos por el Derecho Internacional Humanitario y exhortamos a los actores armados no estatales a respetarlo incondicionalmente”, señaló la entidad, que también pidió a las autoridades reforzar las medidas de protección a la población.
Vía Panamericana, un escenario de guerra
Un tramo de la Vía Panamericana, una de las principales carreteras del suroeste colombiano, quedó convertido este sábado en un escenario de guerra tras el ataque.
La explosión destrozó el asfalto por donde transitaban vehículos de servicio público y particulares, levantando capas de tierra y dejando piedras esparcidas a varios metros que borraron el pavimento en ese punto, donde se formó un enorme cráter que evidencia la fuerza de la onda expansiva.
A pocos metros del punto de la explosión, varios vehículos que fueron alcanzados dan cuenta del impacto, como un autobús de transporte público que quedó casi partido a la mitad, con los vidrios destrozados y la carrocería deformada detenido en medio de escombros, junto a otros automóviles con puertas abiertas, techos hundidos y fragmentos dispersos sobre la carretera.
También quedaron tendidos sobre la vía los cuerpos de las víctimas, cubiertos parcialmente por polvo y residuos, mientras a su alrededor quedaron esparcidas sus pertenencias personales en un ataque que se produce a solo 36 días de la primera vuelta de las elecciones presidenciales, programadas para el próximo 31 de mayo.
La reacción del Gobierno
Este atentado provocó una respuesta categórica del presidente Gustavo Petro, quien calificó a los responsables como “terroristas, fascistas y narcotraficantes” vinculados a frentes del Estado Mayor Central (EMC), la principal disidencia de las antiguas FARC, que comanda alias Iván Mordisco, el hombre más buscado de Colombia.
“Los frentes de alias Iván Mordisco en el Cauca son delincuentes criminales contra la humanidad y así deben ser tratados”, escribió Petro en X.
Ante la gravedad de los hechos, el Gobierno Nacional ordenó intensificar la ofensiva militar en el Cauca, priorizando el rastreo de las finanzas criminales y el fortalecimiento de la inteligencia financiera para asfixiar la logística de los grupos ilegales.
Petro anunció además que promoverá acciones ante la Corte Penal Internacional (CPI) contra los cabecillas de estos grupos, argumentando que el uso de métodos de guerra prohibidos constituye una violación flagrante al derecho internacional humanitario que el Estado colombiano denunciará a escala global.
El atentado en Cajibío se produce durante una escalada de violencia que ha golpeado en las últimas horas a otras ciudades del suroeste, con ataques similares contra unidades militares en Cali y Palmira, en el departamento del Valle del Cauca, y el ataque contra un radar de la Aeronáutica Civil (Aerovicil) en el Cauca, acciones que fueron atribuidas por el Ejército a la columna Jaime Martínez del EMC.



