Recapturan en Ibagué al 'Monstruo de Anapoima' tras fuga de cárcel en Jamundí
En un operativo ejecutado por la Policía Metropolitana de Ibagué, fue recapturado Alexander Díaz Alvarado, infamemente conocido como el 'Monstruo de Anapoima'. Este individuo, considerado de alta peligrosidad, se había fugado en la madrugada del 3 de abril desde la cárcel de Jamundí, ubicada en el departamento del Valle del Cauca.
Operativo policial exitoso
De acuerdo con el coronel Edgar Fernando López González, comandante de la Policía Metropolitana de Ibagué, la captura se concretó en el barrio La Cartagena. Este logro fue posible gracias a intensas labores de verificación de antecedentes e identificación de personas, activadas inmediatamente tras la fuga, en coordinación estrecha con el Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario (Inpec).
Antecedentes criminales graves
Las autoridades han señalado que Díaz Alvarado es un recluso de alta peligrosidad, quien cumplía una condena de 27 años de prisión por delitos graves, incluyendo:
- Homicidio
- Hurto calificado
- Porte ilegal de armas de fuego
Estos crímenes están relacionados con hechos ocurridos en noviembre de 2023 en una finca del municipio de Anapoima, en Cundinamarca. El coronel López destacó la efectividad y rapidez de los uniformados en las tareas de patrullaje y control, lo que permitió ubicar y capturar al fugitivo en un corto período, reduciendo significativamente el riesgo para la ciudadanía local y nacional.
Procedimientos judiciales en curso
Tras su recaptura, el hombre fue puesto inmediatamente a disposición de la autoridad judicial competente, enfrentando ahora el delito adicional de fuga de presos. Mientras avanzan los procedimientos legales correspondientes, las autoridades reiteraron su compromiso inquebrantable con la seguridad y la convivencia ciudadana, subrayando la importancia crítica de evitar que individuos con este perfil criminal permanezcan fuera del control de la justicia.
Preocupación nacional y debate carcelario
La fuga de Díaz Alvarado había generado una profunda preocupación a nivel nacional, no solo por la gravedad extrema de los delitos por los que fue condenado, sino también porque esta constituía la segunda ocasión en que lograba escapar de un centro penitenciario. Este incidente reabre inevitablemente el debate urgente sobre las condiciones de seguridad, los protocolos de vigilancia y las posibles fallas estructurales dentro del sistema carcelario colombiano, planteando interrogantes sobre la capacidad para retener a reclusos de alta peligrosidad.



