Motín en Santa Marta: 34 presos fugados tras disturbios que paralizaron el centro de la ciudad
La crisis carcelaria que durante años se había advertido en Santa Marta finalmente estalló con una violencia incontrolable, dejando un saldo trágico y una situación de seguridad alarmante para la capital del Magdalena.
El desbordamiento del sistema carcelario
El Centro Transitorio Norte, ubicado en pleno corazón histórico de Santa Marta, colapsó bajo el peso del hacinamiento extremo, la falta de condiciones dignas y una institucionalidad que ya no logra contener la presión acumulada durante años. Lo que comenzó como una protesta interna escaló rápidamente a un enfrentamiento abierto que incluyó piedras, palos, disparos y fuego.
Durante la noche del lunes y la mañana del martes, la escena fue caótica. Los reclusos tomaron el control del entorno y actuaron sin restricción alguna, generando situaciones que parecían irreales pero que ocurrieron en pleno centro de la ciudad.
El día en que los presos dominaron la ciudad
Testigos narran escenas que evidencian la falta total de control. Algunos reclusos salieron del centro de detención, caminaron hasta la bahía, se bañaron en el mar y regresaron sin que nadie pudiera impedirlo. "Esto solo se ve en Santa Marta, que un capturado salga, se meta al mar y vuelva como si nada. Aquí no hay control", declaró un residente del sector afectado.
Otros detenidos se tomaron la Avenida Campo Serrano, la arteria comercial más importante de la ciudad. Allí encendieron fuego, se enfrentaron con la Policía y generaron pánico entre comerciantes y transeúntes. En medio del caos, algunos incluso terminaron abrazando a sus familiares y pidiendo disculpas, mientras denunciaban condiciones indignas dentro del centro de reclusión.
La fuga masiva que genera alarma
Mientras la atención estaba centrada en los disturbios, un grupo de 34 reclusos aprovechó el descontrol para escapar. Según las autoridades, no se trata de detenidos de bajo riesgo, sino de delincuentes con alto perfil criminal, varios vinculados a estructuras organizadas que operan en la región y con procesos por:
- Homicidio
- Extorsión
- Concierto para delinquir
- Hurto agravado
Expertos en seguridad advierten que muchos de ellos ya habrían abandonado la ciudad y se habrían dirigido hacia zonas de difícil acceso como la Sierra Nevada de Santa Marta, donde podrían ocultarse y reorganizarse. La Policía Metropolitana reaccionó publicando un cartel con los rostros de los 34 fugitivos y ofreciendo recompensas de hasta cinco millones de pesos por información que permita su recaptura.
Impacto económico y comercial
El impacto no solo fue en seguridad. La economía del centro también se vio severamente afectada. Comerciantes de la carrera Quinta, considerada el principal corredor comercial a cielo abierto de Santa Marta, decidieron cerrar sus locales entre las calles 10 y 15.
El temor a saqueos, daños a la infraestructura y nuevos enfrentamientos obligó a suspender la actividad comercial en una de las zonas más dinámicas de la ciudad. Los comerciantes reiteraron un reclamo que se ha vuelto recurrente: el traslado del Centro Transitorio Norte fuera del centro urbano. Aseguran que no es la primera vez que se presentan alteraciones graves del orden público y que cada episodio deja pérdidas económicas significativas.
Una crisis que requiere intervención nacional
El alcalde Carlos Pinedo Cuello reconoció públicamente la gravedad de la situación y admitió que la ciudad no tiene capacidad para enfrentarla sola. En un mensaje dirigido al presidente Gustavo Petro, solicitó una reunión urgente con el Ministerio de Justicia y el INPEC.
"Le solicito me ayude a propiciar una reunión urgente para buscar soluciones ante la crisis carcelaria que atraviesa la ciudad", expresó el mandatario local. La Alcaldía informó posteriormente que la situación fue controlada en articulación con la Policía Metropolitana y organismos del Ministerio Público, logrando restablecer el orden.
Saldo trágico y denuncias
El balance oficial confirmó un fallecido, tres policías heridos y cinco reclusos lesionados. En medio del motín murió Keiner Almanzo, un recluso cuya familia ahora denuncia un posible exceso de fuerza por parte de la Policía. "Él era inocente de esa acusación y lo estaba demostrando en las audiencias", aseguró su padre, refiriéndose al proceso por el que estaba detenido.
Sus familiares anunciaron acciones legales para esclarecer lo ocurrido y exigir responsabilidades. La muerte de Almanzo se suma a la lista de hechos que deberán ser investigados por las autoridades competentes.
Una crisis estructural prolongada
Lo ocurrido en Santa Marta es la consecuencia de una crisis prolongada. Los centros de detención transitorios, diseñados para estancias cortas, llevan años funcionando como cárceles improvisadas, sin la infraestructura ni el personal suficiente. El hacinamiento, la falta de garantías básicas y la acumulación de procesos judiciales han convertido estos espacios en focos de tensión permanente.
Hoy, Santa Marta enfrenta las secuelas de ese colapso. No solo se trata de los daños materiales o del impacto en el comercio del centro de la ciudad, sino de una situación de seguridad compleja en la que varios hombres señalados de delitos graves permanecen en libertad. La ciudad intenta recuperar la normalidad, mientras las autoridades intensifican operativos para evitar que la fuga se traduzca en nuevos hechos delictivos.
