Proyecto pionero busca transformar la vida de reclusos en Santander
La cárcel de alta y mediana seguridad de Palogordo, ubicada en el municipio de Girón, Santander, está desarrollando una iniciativa sin precedentes en Latinoamérica: la creación de una granja integral destinada a la reinserción social de personas privadas de la libertad. Este modelo productivo busca ofrecer nuevas oportunidades a 200 internos mediante actividades de ganadería, piscicultura y cultivos agrícolas.
Un modelo integral de resocialización
El director del establecimiento penitenciario, Eleasid Durán, explicó que el proyecto contempla ganadería doble propósito para la producción de leche y carne, piscicultura con cría controlada de peces, y diversos cultivos agrícolas. La iniciativa forma parte de una política institucional más amplia que promueve el trabajo, el estudio y la enseñanza como mecanismos de redención de pena.
"Le hemos presentado una propuesta al Consejo Departamental de Paz, en el que tiene gerencia la Gobernación de Santander, para que nos apruebe unos recursos por alrededor de 4 mil millones para el fortalecimiento y la creación de esa granja integral", señaló Durán.
Actividades productivas actuales y formación
Mientras se espera la aprobación de los recursos, que permitirían iniciar operaciones en 2027, la cárcel ya adelanta procesos de formación con el Sena y la empresa aliada Tierras, Pastos y Ganado. Actualmente, entre 600 y 700 internos participan en actividades productivas dentro del penal, que incluyen:
- Confecciones textiles
- Panadería y alimentos
- Trabajos en madera
- Telares y tejidos
Además, entre 800 y 900 reclusos participan en procesos de formación académica, de una población total de 2.600 personas privadas de la libertad entre sindicados y condenados.
Colaboración con empresas privadas
La cárcel mantiene convenios de administración indirecta con empresas privadas para fortalecer la resocialización. "En la industria penitenciaria actualmente tenemos alrededor de 100 privados de la libertad trabajando en confecciones en un convenio con la empresa CAPE SAS", detalló Durán.
Asimismo, está próximo a implementarse un proyecto con la Fundación Valora.t, de origen español, enfocado en marroquinería que inicialmente involucrará a 20 reclusos.
Amenazas y desafíos de seguridad
En medio de estos avances, el director reconoció que las estrategias de control dentro del penal han generado amenazas contra su integridad. "Nosotros precisamente por realizar esas actividades de control hemos recibido amenazas", afirmó Durán.
El 9 de abril, el subdirector de la cárcel, mayor Tito Alberto Góngora Castro, fue víctima de un ataque armado en el Anillo Vial de Floridablanca, aunque salió ileso gracias a la intervención de sus escoltas. El directivo ha solicitado protección a la Unidad Nacional de Protección (UNP) y acompañamiento de la Policía Nacional y el Ejército.
Problemática nacional de extorsiones
La situación en Palogordo refleja una problemática a nivel nacional. En enero de 2024, la Defensoría del Pueblo advirtió que directores y funcionarios del Inpec están siendo amenazados en varios centros del país.
Según cifras del Ministerio de Justicia reveladas en febrero de 2025, el 26% de las extorsiones en Colombia se originan en centros penitenciarios. La Defensoría ha pedido al Gobierno Nacional mayores recursos para modernizar los sistemas de inhibición de señal, que actualmente solo operan en seis de los 125 establecimientos penitenciarios del país.
Apuesta por la transformación
Pese a las dificultades, Durán insiste en que la mayoría de la población reclusa busca procesos de cambio genuinos. "Esas personas que extorsionan desde la cárcel son el 1%. El 99% de los privados de la libertad quieren transformación, quieren cambio", expresó.
El Consejo Departamental de Paz, Reconciliación y Convivencia, instancia creada por ordenanza en Santander desde 1998 y fortalecida tras el Acuerdo de Paz, juega un papel crucial en la aprobación de este proyecto que busca transformar los espacios carcelarios en lugares de oportunidad y rehabilitación.



