Fundación de Johana Bahamón busca justicia internacional para casos de población carcelaria
La fundación Acción Interna, dirigida por la actriz y activista Johana Bahamón, ha adoptado una nueva estrategia en su labor por la dignificación de las personas privadas de la libertad y los pospenados en Colombia. La organización ha establecido una alianza con el abogado Andrés Guzmán Caballero para implementar el litigio estratégico internacional, con el objetivo de llevar casos complejos y sensibles ante instancias internacionales de derechos humanos.
Una nueva ruta para casos olvidados
El punto de partida de esta iniciativa es una selección de casos acumulados durante los catorce años de trabajo de la fundación. Estos casos, que involucran a hombres y mujeres de contextos humildes en Colombia, serán evaluados para su posible presentación ante el sistema interamericano de derechos humanos. Según Bahamón, existen historias que merecen una segunda oportunidad de ser escuchadas en el ámbito internacional, especialmente cuando no contaron con una defensa adecuada en procesos judiciales nacionales.
La privación ilícita de la libertad es identificada como un error grave del Estado que ocurre con más frecuencia de lo que se reconoce públicamente. Los costos de estas fallas judiciales ya se cuentan en billones de pesos debido a las sentencias de reparación directa en la justicia administrativa. La alianza busca ampliar las rutas de defensa para pospenados cuyos casos carecen de notoriedad y que fueron procesados sin recursos económicos suficientes.
El primer caso emblemático
El primer caso que se pretende plantear ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos corresponde a un hombre de Caparrapí, Cundinamarca, quien lleva 17 años preso bajo una condena de 47 años. Su situación es particularmente crítica porque sus caminos procesales en el sistema judicial colombiano están completamente cerrados, sin opciones aparentes para revertir su presente.
Este caso representa a numerosas personas del común que, según los promotores de esta iniciativa, merecen ser escuchadas en contextos internacionales. La cooperación estratégica entre Bahamón y Guzmán nació de una convicción compartida que se fortaleció durante un encuentro en un escenario carcelario.
Origen de la alianza en experiencia internacional
La colaboración entre Johana Bahamón y Andrés Guzmán se gestó durante una visita al controvertido sistema penitenciario de El Salvador bajo el gobierno de Nayib Bukele. Bahamón viajó para conocer de primera mano la realidad carcelaria salvadoreña, mientras que Guzmán, en su calidad de Comisionado de Derechos Humanos y Libertad de Expresión del gobierno salvadoreño, acompañó el recorrido.
Esta experiencia inició una extensa conversación sobre temas cruciales como el aprendizaje, la resocialización, la productividad y otras complejidades del dilema carcelario contemporáneo. Ambos coincidieron en la necesidad de abordar el drama de los pospenados desde perspectivas innovadoras que trasciendan las fronteras nacionales.
Objetivos y alcance de la iniciativa
El objetivo principal de esta alianza es asistir a personas en estado de vulnerabilidad judicial, proporcionándoles la oportunidad de que sus casos sean evaluados en instancias internacionales. Para Acción Interna, esto significa incorporar a su conocimiento práctico y trabajo de campo con personas privadas de la libertad, el expertise en defensa internacional de derechos humanos a través del litigio estratégico.
Andrés Guzmán Caballero, experto en ciencias forenses digitales, resume el alcance de esta iniciativa afirmando que "muchos jamás hablaron con un abogado, ahora podrán hacerlo y llevar sus casos más allá de las fronteras". Su perspectiva busca demostrar que las instancias internacionales también están disponibles para quienes han soportado el peso de la justicia mientras claman inocencia.
Historia y logros de Acción Interna
La fundación Acción Interna surgió en 2012 bajo el liderazgo de Johana Bahamón y, según sus registros, ha acompañado a más de 112.000 hombres y mujeres privados de la libertad en 32 cárceles colombianas. Entre sus objetivos fundamentales destaca la transformación de centros de reclusión en espacios productivos y el posicionamiento de la superación personal y las segundas oportunidades como ejes del cambio individual y colectivo.
Esta nueva fase de litigio internacional representa un paso significativo en la evolución de la organización, ampliando su impacto más allá de las fronteras nacionales y ofreciendo esperanza a quienes han agotado las vías judiciales dentro del país.