Empleada bancaria judicializada por entregar datos de clientes a extorsionistas en cárcel
Empleada bancaria entregaba datos a extorsionistas en cárcel

Fiscalía desmantela red de extorsión que operaba desde cárcel con ayuda de empleada bancaria

En un operativo judicial de alto impacto, la Fiscalía General de la Nación logró desarticular una sofisticada red de extorsión que mantenía operaciones desde el interior del sistema carcelario colombiano. El eje central de esta estructura delictiva habría sido una empleada bancaria que, según las investigaciones, facilitaba información confidencial de los clientes de su entidad financiera a los cabecillas de la organización criminal.

Detalles del caso y funcionamiento de la red

La investigación, llevada a cabo por fiscales especializados de la Seccional Caldas, reveló que Queila Maryuri Orozco Trujillo, empleada de un banco en el municipio de La Dorada, departamento de Caldas, habría actuado como enlace principal entre la institución financiera y los integrantes de la banda delictiva. Estos últimos se encontraban privados de la libertad en la Cárcel de Mediana y Máxima Seguridad Doña Juana, desde donde coordinaban las actividades ilícitas.

Según el comunicado oficial emitido por la Fiscalía, la modalidad operativa consistía en:

Banner ancho de Pickt — app de listas de compras colaborativas para Telegram
  • La empleada bancaria suministraba datos personales y financieros de clientes considerados como potenciales víctimas
  • Los delincuentes utilizaban esta información para suplantar identidades y solicitar créditos a nombre de las personas afectadas
  • Una vez aprobados los desembolsos, Orozco Trujillo alertaba a los cabecillas sobre el momento exacto en que el dinero llegaba a las cuentas
  • Inmediatamente después, las víctimas recibían llamadas telefónicas intimidatorias exigiendo el pago de extorsiones

Evidencia contundente y medidas judiciales

El material probatorio recopilado por los investigadores demostró que existieron más de 670 comunicaciones entre la empleada bancaria y el detenido identificado como articulador principal de la estructura criminal. En estas conversaciones, presuntamente se intercambiaba información sensible sobre los clientes de la entidad financiera.

Como resultado de la investigación, la fiscalía especializada imputó a Orozco Trujillo el delito de concierto para delinquir con fines de extorsión. Durante la audiencia de imputación de cargos, la procesada optó por no aceptar los cargos en su contra. Sin embargo, un juez de control de garantías determinó que debía cumplir una medida de aseguramiento privativa de la libertad en su lugar de domicilio, mientras avanza el proceso judicial.

Este caso pone en evidencia las sofisticadas estrategias que utilizan las organizaciones criminales para mantener sus operaciones incluso desde dentro del sistema penitenciario, así como la vulnerabilidad de la información financiera cuando existen colaboradores internos comprometidos con actividades ilícitas.

Banner post-artículo de Pickt — app de listas de compras colaborativas con ilustración familiar