Asesinan a líder criminal 'Nego Jackson' en cárcel brasileña con arma introducida mediante dron
Jackson Peixoto Rodrigues, conocido en el mundo criminal como 'Nego Jackson', fue brutalmente asesinado el 23 de noviembre de 2024 dentro de la Penitenciaría Estatal de Canoas, en Brasil, por reclusos pertenecientes a una organización rival. Las autoridades brasileñas confirmaron que el homicidio se perpetró con un arma que fue introducida en el centro penitenciario mediante un dron, en un hecho que expone graves vulnerabilidades en el sistema carcelario.
Imágenes inéditas revelan los momentos previos al crimen
Las autoridades revelaron este mes registros audiovisuales nunca antes vistos que muestran a dos reclusos, identificados como Rafael Telles da Silva y Luis Felipe de Jesus Brum, caminando por los pasillos de la prisión y acercándose a la celda de Jackson. En las imágenes se observa cómo los sospechosos hablan brevemente con la víctima a través de la puerta de la celda, momento tras el cual se escuchan varios disparos.
Según la Policía Civil de Brasil, 'Nego Jackson' era el líder de una poderosa organización criminal, mientras que los dos acusados pertenecían a un grupo rival que operaba dentro del mismo centro penitenciario. La investigación determinó que el arma utilizada en el crimen fue introducida en la prisión exactamente un día antes del asesinato.
Operación con dron para ingresar el arma a la prisión
Un video obtenido por las autoridades muestra claramente cómo un dron se acerca a la zona de aislamiento de alta seguridad donde se encontraba recluida la víctima. De acuerdo con el Instituto General de Criminalística (IGP), el dispositivo aéreo transportaba un objeto suspendido por una cuerda que cayó estratégicamente en el patio, cerca de la celda de los sospechosos.
Los reclusos lograron recuperar la caja que contenía el arma utilizando ingeniosamente mangos de escoba, introduciéndola posteriormente por una ventana enrejada. La investigación también reveló que los presos utilizaban un sistema de señales luminosas, encendiendo y apagando repetidamente la luz de su celda para guiar al operador del dron desde el exterior.
Comunicación interna y fallas en la seguridad
Aunque la zona de alta seguridad cuenta con bloqueo de señal de telefonía móvil, las autoridades indicaron que no está completamente incomunicada. Durante los registros posteriores al crimen, los funcionarios penitenciarios incautaron un walkie-talkie y diversas sustancias psicoactivas, evidenciando la circulación de dispositivos de comunicación y drogas dentro del recinto.
Los agentes confirmaron haber escuchado el sobrevuelo del dron en el momento del ingreso del arma, aunque no lograron localizar el dispositivo ni el arma en ese instante. El arma utilizada, una pistola calibre 9 mm, fue encontrada posteriormente abandonada en un pasillo de la prisión.
Detalles del asesinato dentro de la cárcel
Según la reconstrucción de los hechos por parte de la Policía Civil, los acusados estaban recluidos en una celda frente a la de la víctima, en un área específicamente destinada a aislar a líderes de organizaciones criminales rivales. Durante el recuento rutinario de reclusos, ambos salieron de su celda y no regresaron como estaba establecido.
Uno de los reclusos se acercó a la pequeña puerta de la celda de Jackson y logró atraerlo hacia ella. En ese preciso momento, el otro preso efectuó los disparos mortales. Tras los detonaciones, comenzaron a escucharse gritos provenientes de las celdas cercanas.
El guardia encargado del recuento se encontraba en el piso superior y no pudo presenciar lo ocurrido. Según los informes oficiales, bajó inmediatamente a solicitar refuerzos, pero cuando los agentes llegaron al lugar de los hechos, la víctima ya había fallecido a causa de las heridas de bala.
Advertencias previas sobre vulnerabilidades
Antes de su muerte, Jackson Peixoto Rodrigues había denunciado en una carta la fragilidad de la estructura del centro penitenciario, señalando específicamente que los reclusos de organizaciones rivales estaban separados únicamente por pequeñas puertas dentro del área de aislamiento de alta seguridad. Esta advertencia resultó profética ante los hechos ocurridos.
El caso ha generado preocupación sobre las medidas de seguridad en las prisiones brasileñas y la creciente utilización de tecnología como drones para el ingreso ilícito de armas y otros objetos prohibidos a centros penitenciarios. Las autoridades continúan investigando posibles conexiones externas que facilitaron esta operación criminal dentro de una de las cárceles supuestamente más seguras del país.



